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jueves, 6 de enero de 2011





Un chupito de anís, agua y zanahorias

Recuerdo la Noche de Reyes como una de las que esperaba con más ilusión en mi infancia. Y lo mantengo inmortalizado como si esa infancia hubiese sido ayer mismo. Tengo un recuerdo vivo, casi detallista de toda esa emoción que sentía, y aunque evidentemente ya no experimento la misma sensación, soy capaz de poner imágenes, sabores, olores… y puedo tomar el pulso a cómo sentía esta espera hace más de veinte años. Igual que soy capaz de volver atrás en mis cacerías de gamusinos. Es sorprendente cómo, y ahora me he dado cuenta, estas ilusiones infantiles, que nos son comunes a todos y todas, a mí en concreto me marcaron de manera importante, tal es esa presencia como si fuese una neblina invisible pero constante que existe en mi memoria no sólo de acontecimientos, sino incluso de sensaciones. Son estas pequeñas tradiciones, estas experiencias que nos unen en lo que es ser niño, o niña.

Aunque hace años que ya no vivo en casa de mis padres, esta noche vuelvo a dormir en la cama de mi antiguo cuarto, porque tenemos que levantarnos y ver todos juntos los regalos. Creo que el hecho de no dormir nada aquella noche, nerviosísima, y levantarse, y en pijama ir hasta el salón para ver la torre de sorpresas envueltas en coloridos papeles, es otra de las imágenes más nítidas que intento recuperar cada año, aunque las circunstancias vayan cambiando.

Esta noche duermo en mi antiguo cuarto, que compartía con mi hermana, que ya lo ocupa ella sola, y abro el cajoncito de la pequeña mesilla que separa las dos camas de noventa centímetros de ancho. Está lleno de las mismas cosas inservibles que lo llenaban hace cuatro años, cuando dejé de dormir en esta habitación.  Aunque ya no nos levantaremos a las siete de la mañana, inquietas, para ver cuánto de buenas han considerado los Magos de Oriente que hemos sido, el hecho de que esta noche yo vuelva a pasarla en esta casa con este motivo,  otra vez  compartiendo espacio con la hermana cuatro años menor que yo, sirve para seguir recuperando de año en año estas mismas pinceladas: despertarse por la mañana y comentar que hemos oído los cascos de los camellos, por ejemplo.   Es impresionante cómo es la imaginación de las y los pequeños. Yo estaba convencida de haber escuchando a los camellos; y sigo pensando que puede que sea cierto.

Hoy he vuelto a preparar lo indispensable para esta noche: zapatos bien limpios, y un pequeño tentempié que ofrecemos a Sus Majestades, en agradecimiento al largo camino realizado, y que se compone de tres copitas de anís para templar el frío, unos polvorones y dulces navideños para matar la falta de azúcar y el cansancio, un cuenco con agua y unas zanahorias para los camellos.

Tengo, asimismo, muy presente, el momento en el que me enteré que los Reyes Magos no existían. Los Reyes son los padres. Que es una de las frases hecha que todos hemos utilizado y oído alguna vez. Igual que digo que estos detalles los observo en mi retina como si estuviesen pasando ahora, y además los contemplo con ojos adultos, mi propia infancia, también me retrotraigo hasta aquel instante en el que fui consciente de una realidad de la que, en absoluto dudaba. Todos sabemos quién y en qué momento sucedió. Como muchas otras primeras veces o acontecimientos que marcan. Lo mío fue en plena cabalgata de Reyes, y en aquel estado de shock, recuerdo que me sentí absurda saludando a una persona que no sabía quién era, pero que no era el Rey Baltasar. Una madre le decía a su hijo, ya adolescente: “este año, ¿qué político será el rey Baltasar?” y soltó una risotada.  Y yo me quedé petrificada. Todo el ruido de niños y niñas gritando, peleándose por los caramelos que, desde las carrozas, caían como meteoritos, desapareció y se hizo el silencio.

Ahí, justo en ese instante. Esa es una de las primeras brechas que iban abriéndose en mi infancia, las que te obligan a hacerte mayor, sin quererlo. Creo que, para todas las personas, el descubrir que Los Reyes son los padres, es una de las fronteras que separa la infancia de la primerísima adolescencia, o juventud. Hay niños y niñas que pelean, que se resisten a crecer en ese momento y, aún sabiendo que quienes deben ser no lo son, se niegan a aceptarlo, se inventan otras historias para justificar una existencia por la que esperan cada seis de enero. Como digo, es impresionante la imaginación infantil.

Hace mucho tiempo ya de aquel descubrimiento. Pero sigo regresando a la casa familiar para abrir los regalos de Baltasar, mi rey, el día seis de enero. Y observo cómo los Reyes han pasado por allí: se han bebido el chupito de anís, se han comido los polvorones y las zanahorias están mordidas. Creer en los Reyes Magos puede creerse toda la vida. En todo esto, tiene mucho que ver mi madre, que sigue con emoción siendo fiel al ritual, adornando este día como cuando éramos pequeñas. Cuando las cosas se creen, existen. Igual que cuando se cree en la Amistad, en el Amor, en una misma o en uno mismo.

Ojalá siempre mantengamos las ilusiones de nuestra infancia, de cuando había días especiales, por mágicos. Es la esperanza que nos queda, frente a unos años que nos devuelven excesivamente realistas y pragmáticos. Si creemos en estas cosas tan significativas, seguro que, aunque nos vayamos haciendo mayores, nos seguirán ilusionando hasta los detalles más pequeños. La vida real, la vida bonita, está en estas experiencias que nos devuelven a nuestra primitiva existencia, en las que nos reconocemos.


Gracias, Baltasar.




violeta, enero 2011

jueves, 2 de septiembre de 2010




mis queridas señoras

Ayer fui al cine a ver la peli de Depardiéu. O lo intenté. Igual que el domingo fui a ver la nueva de Woody Allen. O lo intenté, también.

Lo digo por esas señoras que van al cine a contarse su vida. Porque son señoras, con todo el dolor de mi corazón lo digo. Porque hombres que hagan eso en el cine, pocos, o yo he visto pocos. O bueno, hombres que lo hagan (contarse su vida entre ellos, a no ser sus proezas sexueales, y contar su vida en general) hay pocos, así grosso modo.

Y digo yo, ¿no podrán quedar antes a contárselo todo? Se toman un cafesito y se dicen las enfermedades o los problemas de su hija con el marido. Sintiéndolo mucho de nuevo, y a riesgo de caer en estereotipos, suele ser así, de nuevo. Eso, como suelen ir a la sesión de las ocho de la tarde les da tiempo a una merienda de tortitas en el VIPS y contarse sus vivencias. Y si necesitan más tiempo pues que queden a comer …¡o a desayunar!. Pero, por favor, que nos dejen al resto enterarnos de la película.

Cuando llego al cine y veo una legión de señoras me echo a temblar. Y ya me enfado conmigo misma por haber ido a esa sesión (y a ese cine en concreto, porque hay algunos de ellos donde este fenómeno social –la aglomeración de tercera edad en momento lúdicofestivocultureta- es especialmente significativo) o por haber mantenido la esperanza de que en esa ocasión no iba a suceder. Pero claro, no es así. Estas personas son gente de costumbres, con sus horarios y sus cosas. Como yo, que tengo 40 años menos e iguales costumbres. La de que me gusta esa hora para ir al cine, vamos. Y no pienso renunciar a ello. Con lo cual tengo un problema. Ver la peli en casa pues está bien, pero lo de ir al cine es distinto, me gusta más, vaya. En pantalla grande y participando de las emociones con más gente. Pero participando de las emociones hasta un límite, y no de las recetas de cocina o del último cotilleo del corazón.

Intento llegar al cine pronto, para entrar antes que ellas en la sala y coger sitio estratégico, que piense yo que está relativamente alejado del cuchicheo. Pero es imposible, aunque llegue una hora antes cuando entro en la sala correspondiente observo aterrorizada que ellas ya llevan por lo menos media hora instaladas, parloteando sin parar. Además es que por muy pronto que llegue es cuestión de cantidad: si ellas son 60 y yo voy sola o con una persona (habitualmente es así) pues no hay manera de hacerse fuerte. Estoy pensando en organizar un movimiento social, un grupo de personas entre 25 y 50 años para organizar la resistencia (menores de 25 años no, porque los adolescentes también son de contarse el último ligue en el cine…o de ligar en el cine a grito pelao, vamos).

Bueno, pues cuando compruebo que haga lo que haga las señoras ya están sentaditas en las butacas intento tantear qué grupito es el que está hablando menos, y allí me coloco. Pero es que hay algunas que se animan, y si mientras la pantalla no está encendida o durante los traillers solo muestran las típicas onomatopeyas cuando aparece una escena de sexo, cuando empieza la peli y a lo largo del tiempo que dure supongo que empiezan a acordarse de repente de que tienen que contarse la última bronca con la nuera o yo que sé ¡y el carrete no para! Así que ese truco de fichar quién habla menos durante los minutos previos muchas veces (demasiadas) no tiene validez.

Lo peor es cuando estás sentado entre dos grupitos de señoras de los que más hablan; ya no es que no te enteres de la peli, es que como están los dos grupos hablando a la vez no puedes enterarte ni siquiera de las historias que se cuentan… ¡Ya que estamos pues de algo habrá que enterarse…!

Y el truco de sentarse lo más alejado de las señoras pues no es muy útil … para ver la peli, porque claro, ellas ya se han ubicado en los mejores sitios y tú puedes acabar en la última butaca del gallinero. Con todos sus enormes pelos cardados de peluquería tapándote la visión. ¿Cómo puede ser que esos pelos queden como flotando en el aire…?, ¿lo habéis comprobado….?; ¿el pelo deja de tener gravedad a una edad….? No sé.

Eso sí, no suelen comer palomitas ni sorber la fanta. Menos mal. Y no pienso decir por qué, aunque lo estoy pensando. Sería una maldad absolutamente fuera de lugar. O dentro. Pero bueno, aquí lo dejo. Por respeto a cómo es probable que sea dentro de algunos años… (Si todas las señoras son y actúan así pues por algo será).

Algunas de estas mujeres también son expertas en cine, así de repente, por lo que parece, y sueltan parrafadas extensísimas sobre la trayectoria cinematográfica de no sé qué director, con análisis sesudos incluidos. Tipo José Luis Garci.

En fin, impresionante.

No voy a decir los cines del Centro de Madrid que sufren de este terrorífico escenario. Pero ganas me da. Además, seguro que ya lo habéis comprobado y los tenéis perfectamente localizados…

Vamos, que además del anuncio ese en el que sustituyen al prota de una peli famosa por un menda cualquiera al que le suena el móvil para anunciar que se apague el teléfono durante la proyección… deberían hacer algo así para esto. Incluso debería haber un concurso público para presentar propuestas. Esto ya es un problema de salud (mental y cultural) de orden público.

Con todo mi cariño a las señoras, que además de no parar de hablar en el cine y de ocupar toda la acera cuando van en grupo, a mí por lo menos me llaman “niña”, cosa que hace mucha ilusión cuando otros ya me llaman “señora”.

violeta. sept 2010
imagen de Internet

viernes, 11 de junio de 2010




¡PLATAFORMA PRO BERTIN!


...esto es lo que provoca el estrés laboral y tener una compañera de trabajo tan freak como yo, que aún no os había hablado de ella.... ¡es que no hace más que incrementar mi gusto por estas cosas, yo qué le voy a hacer!

Ya que mi amiga, la que se fue a Almería, aparte de dejarme huérfana de historias subrrealistas con las que nutrir mi blog, resulta que me salió rana la moza, pues.... que ya tiene substituta. Y bueno, que las comparaciones nunca son buenas, que son amores distintos...

Ah! lo de que me salió rana la otra, os cuento. Sí, sí, como lo oís. Que la verdad es que, más inocente he sido yo, que ahora lo pienso y digo: joder, si es que se la veía venir. Para no aburriros con el trauma que me causó sólo resumiros: hace un mes y medio o así se presentó en mi casa de imprevisto porque tenía que arreglar no sé qué de su antiguo curro y me dijo que se quedaba en casa "unos días", yo le dejé mis llaves y el tercer día, a la que vuelvo de trabajar por la tarde, se había atrincherado en mi humilde morada, había secuestrado a mi novio, se había puesto toda mi ropa interior (hasta las bragas de cuello vuelto espantosas que uso cuando ya no me quedan más limpias) y había acabado con todas las provisiones de congelados. Joder. Os voy a ahorrar el tema de echar abajo la puerta con la ayuda de los GEOS, el tema de mi pobre pichoncín desnutrido y ojeroso, temblando de miedo cual polluelo desprotegido ... En fin.

Bueno, aclarado este punto, vayamos al presente, que es lo que nos ocupa y lo verdaderamente importante. Eso.

Imaginaros una soporísima tarde de curro, en junio (vamos, ayer mismo) disimulando enfrente de la pantalla del ordenador, pensando en vacaciones, en que el Jon Bon Jovi se conserva muy bien para la edad que tiene pero alguien me ha dicho que se ha hecho una operación de estética para mantener el culo en su sitio, en lo pesada que es la vecina del 5º dando gritos por la mañana, entre otras cosas.

El caso es que levanté, distraídamente, la vista del ordenador y miré de refilón a mi compañera, que está sentada justo en frente de mí. Pero observé que ella sí me miraba fija e intensamente, guardándose una carcajada más que peligrosa. Yo me espabilé de repente de mi siesta post-comida, -¡¡qué pasa!!-. Pero es que yo ya sabía lo que pasaba, me lo estaba imaginando...me conocía de memoria ese ambiente, ese gesto en ella.

-Nada, nada, mira el correo- sonrió.
Le dí a "enviar y recibir" del Outlook y allí apareció, como un destello de luz. Los ojos de Bertín, su encandiladora presencia.
Y como "asunto" del mail: "Desde ya somos la PLATAFORMA PRO BERTIN, que lo sepas!"

Qué grande You Tube, que nos permite acceder y recuperar a estos placeres a personas que, como yo, en aquella época aún no éramos conscientes del momento en el que habíamos nacido. A veces lo pienso: qué sería de mí sin estos "remember when" casposos de la época de los 80... Me fascina cómo lo que en aquel momento era lo más moderno y chick, ahora es lo más...kich... sólo hay que cambiar el orden de las letras!!

Tras permitir que Bertín entrara en nuestras vidas, y justo en aquel momento aburrido de nuestra jornada laboral, con sus trajes siempre apretaos marcando masculinidad y horterismo, ese gesto de quitarse las gafas de sol modelo aviador, esa forma de coger el micro tan Julio Iglesias (con jugueteo con el cable incluido, algo que se ha perdido mucho, por cierto ) entramos en situación de éxtasis...y supimos que nunca nada volvería a ser lo mismo.


Ahora, una foto de Bertín preside el corcho cutre de nuestro despacho. Parece que él y una careta de Bud Spencer -que también nos acompaña en nuestro día a día desde hace tiempo, colgada en la pared- han hecho buenas migas.

No hay nada como rodearse de seres queridos en cualquier espacio. Hacen la vida más
fácil.

Ahora pensamos adentrarnos en el fascinante mundo de Leticia Sabater, porque ¿quién no ha pasado un "medio día con alegría" en algún momento de su infancia...?




violeta, junio 10

miércoles, 31 de marzo de 2010

el regalo por estar mala(o)

Hay costumbres de la infancia que deberían mantenerse, claro que sí. Normalmente no me acuerdo de ninguna hasta que vuelven a pasar, años después, cuando la infancia es ya un cuento que nos contaron hace años...

Por ejemplo.

Ahora estoy viviendo un proceso catarral-gripal como causa de bajar en camiseto y jersey a descargar muebles y subirlos hasta casa (en esta historia de las mudanzas siempre haces cosas que nunca pensarías que ibas a hacer y que pudieras hacer...) Aunque en honor de la verdad debo decir que yo no soy muy atlética y mañosa para estas cosas físicas, así que no me llevé la peor parte ... El caso es que pues algo hice y una suda con estas cosas, manteniendo el glamur y la compostura, pero suda. Y sumado a que el sábado por la tarde hacía relente primaveral ... pues date: el resultado es que mi cuerpo dijo "chavala, con estos cambios de temperatura... qué pensabas...".

Y bueno, hago vida normal pero con la nariz rojita y pelada, con esa voz tomada como de fiestera permanente (yo, que quien me conozca sabe que sólo espabilo de noche con Rafaella Carrá y algo de petardeo ochentero...) y con cierta cara abotargada, como si me hinchara a cortisona para seguir viva. Y un constante "bzzzz" en cabeza y oídos.

Vamos, estar con gripe o constipado. De toda la vida.

Pues ayer por este motivo y por indicaciones de mi compañera de despacho (más porque no se lo pegara, creo yo, que por un interés altruista hacia mi salud) plegué el chiringuito laboral a las 3 de la tarde y me fui a mi recién estrenada casa, no sin antes hacer una visita fugaz al Carrefour y comprar sopa (hecha ya, qué invento).

Soy muy de costumbres. Cuando se está mala(o) nada mejor que sopa (esta era de verduras y gallina, como de pueblo, vamos, y además era "sabor suave" para "que les guste a tus hijos") y zumo de naranja. Lo suyo es que fuese natural, pero hoy en día los tienes con pulpa, que es como si te comieras una naranja entera sin respirar.

Comí. Con la barriga llena todo se ve de otro color. Me tomé los polvos recomendados por la famacéutica, polvos antidescongestionantes, contra el malestar leve o moderado y por si surge la fiebre. De esos que disuelves en un vasito de agua y debes tragarlo de un tirón, y se quedan algunos por ahí en el fondo del vaso ...

Y empecé a notar yo cierto fresquito, como de ganas de tumbarse en el sofá y taparse con la mantita, no por sueño, si no por ... no sé, cuando se está mala(o) esas cosas pasan, ¿verdad? El destemple propio del acatarramiento. Y eso hice, sin más objetivo que seguir viendo de reojo el programa de corazón de la tele de cada sobremesa.

Pero cerré los ojos y caí en un profundo sueño. Cual Cenicienta constipada. Y entre sueño y sueño hasta me escuché roncar suavecito porque claro, con la nariz en ese estado poco se puede hacer... Hasta que escuché el sonido de la puerta y ...oh! el príncipe encantado venía a que, con su beso, le pegara todos los virus. Pero en el amor ya se sabe, al final se comparten hasta las miserias... Miré el reloj...las ocho de la tarde! pero si yo estaba sólo tumbadita... en fin, ¿qué ha pasado para que me haya desmayado de esta forma...?

Y de repente llegó. Mi forro polar nuevo, que tanto ansiaba. El príncipe lo depositó sobre el cuerpo de la princesa destemplado y derrengado en el sofá, que lo recibió con una enorme sonrisa.

Fue mi regalo por estar mala. Es que estas cosas deberían mantenerse. Con la ilusión que hacen ...

Hoy lo he estrenado para venir al trabajo. En mi curro de perroflauta cuanto más informal vengas más caché adquieres, y si vas con alguna mancha de barro de "hoy he estado en el poblado", mejor. Y además como mi forro es negro me da un toque natural a la vez que elegante que vamos ... La nariz sigue rojita y la cabeza un poco latiéndome. Pero voy con mi regalo de estar mala.


Y eso mola.




... que no....?? :)


violeta, marzo- 10

sábado, 27 de febrero de 2010

matando chinos por Lavapiés


Sabía que así de primeras este título causaría interés. Quizá para mal. Aunque el contenido no tenga nada que ver. Bueno, la verdad es que sí lo tiene. Pero lo que os voy a contar es un ejemplo de nuestra sociedad de hoy en día, reflejado en un momento cotidiano.

De nuevo, mi amiga me contaba historias que yo no tengo más remedio que transcribiros aquí. Mi amiga que ahora se va a hacer las Andalucías y yo me quedo preocupadísima porque a ver quién me va a inspirar tanto como ella, menuda, chiquita y con sus gafas de pasta rojas y sus rizos saltarines. Menos mal que Almería está ... iba a decir cerca, que no es el caso, así que diré que menos mal que Almería, por lo menos, está.

Su padre nació en Lavapiés cuando Lavapiés aún no era un espacio de refugio de artistas, bohemios y escritores que se ocultan en sus corralas a medio derruir.

Pues resulta que no hace mucho, su padre, lavapiesero de sesenta años pero desde hace cuarenta afincado en Alcorcón nada menos, tuvo la oportunidad de volver a su barrio de origen por no sé qué motivo. El caso es que mi amiga iba con él en un Renault 5 amarillo ya bastante desteñido, que se quejaba de motor, de ruedas, de luces... y de todo lo que puede tener un coche que yo, perdonen, desconozco porque no es un instrumento que frecuente mucho, y menos en sus términos técnicos. Total, que llegaron a Lavapiés, y el buen señor, conduciendo por las estrechas calles del barrio, miraba sorprendido a la vez que aturdido por las ventanas. Era enorme la cantidad de personas inmigrantes que campaban a sus anchas por las calles de su Lavapiés querido, origen de su infancia y primera juventud. -Pero...¿¿¿te has dado cuenta qué de moros hay???- decía sorprendido. Mi amiga, consciente de no podía pedirle a su padre que a estas alturas de su vida abriera su mente al multiculturalismo, sonreía. -Si, padre, Lavapiés ahora es el barrio más multicultural de Madrid- ¿Multicultural...? ¿y eso que es? ¡Si está lleno de chinos!- Padre...-trató de calmarle ella. Pero ya era demasiado tarde, porque el hombre aceleró su coche cascado y con los ojos inyectados en sangre y gotas de sudor cayéndole por la sien puso su objetivo en un hombre chino que caminaba dando saltitos con un carro de la compra lleno de víveres para reponer las existencias de su "tienda de alimentación hasta las 12". -¡A por el chino!- gritó como un energúmeno. Mi amiga se asustó bastante y trató de tomar el control del vehículo desde su posición de copiloto; -padre, por favor, asuma la nueva realidad que nos rodea...- Pero... ¿dónde ha quedado lo castizo de mi barrio....?-

Parece que al final la cosa tuvo un final feliz. Su padre no causó un holocausto en ese barrio tan ejemplo de la existencia de tantos hombres y mujeres diferentes pero tan poco diferentes. Que conviven, que sobreviven.

En fin.

Qué voy a hacer sin esta fuente de inspiración, amigos y amigas. Tendré que hacer viajes al sur de esta España nuestra y tomar notas como una loca en mi cuaderno de bitácora ...

Me contaba que el otro día tuvo un percance en el metro, porque ya sabéis que ella hace de cualquier escenario cotidiano un lugar de aventuras maravillosas. Dice que iba ella caminando por el andén y una mujer se acercó diciéndole: -quítate de en medio, SIN SAL-.

SIN SAL

Por favor, reflexionemos sobre este término, sobre este concepto.. ¿Qué forma es esta de describir a una persona?. De hecho, ¿qué significa?, ¿es bueno, es malo?. o...¿hasta qué punto es bueno ... o malo....? Mi amiga quedó impresionada, sin saber efectivamente cómo reaccionar porque...no sabía si era un piropo o un eructo... Por si acaso, ella decidió darle una patada al subir al vagón cuando el metro llegó al andén y abrió las puertas. Dice que entre tanta masa de gente y confusión es complicado que nadie se dé cuenta de quién ha causado la agresión.

Me comenta que aún le falta probar los codazos. Y que tiene que hacerlo antes de irse a Almería porque, claro, ahí no hay ni tanta masa de gente, ni mucho menos metro, para probar la experiencia.

Así que me he ofrecido a acompañarla en breve a lugares de Madrid donde se suela juntar mucha gente y probar el tema de los codazos a diestro y siniestro. Aunque nadie tenga la culpa de nada. Da igual. Eso es lo de menos.

Si es su manera de despedirse de la Capital, qué le vamos a hacer. Yo la acompaño para tal actividad.




Para eso están las amigas.







violeta, febrero-10

lunes, 14 de diciembre de 2009



son amores distintos ...




Ayer volvió mi amiga a comer en casa. Un día voy a tener que confesarle que grabo en mi mente como si fuese un radiocassete cada historia que me cuenta, mientras se toma su té pakistaní, humeante, en la taza que le sirvo, que es de algún regalo de la Nocilla o el Mistol o algo.

Aún retumba en mi cabeza la historia del argentino al que encandiló con un tomate. Para que luego se diga que el amor no es algo sencillo y natural. Al final, al argentino se lo tragó la tierra; bueno, más bien es que mi amiga le amenazó con denunciarle a la policía si no dejaba de llamarla tres veces al día, con la misma frase repetitiva: "te necesito", "linda, quiero verte". Mi amiga me decía: " a ver, si yo entiendo mi sexappeal, pero hija, me escama un poco tanta devoción, y sin conocerme apenas".

Bueno, es que tú eres muy de quererte. Le decía yo.

Total, que el argentino ha pasado a mejor vida. Metafóricamente, espero.

Ahora está medio enamorada de un guía espiritual que conoció en una tienda esotérica del centro de Madrid a la que fue a comprar almizcle, y salió con el almizcle (15 euros), un collar de cuentas que podía habérselo hecho yo pero que a ella le costó 22 pempins porque "iba a protegerle de los malos augurios" (...) y bueno, con una invitación al Tibet para practicar meditación y no se qué. Yo le pregunté que cómo iba a financiar el viaje al Tibet y dónde iba a vivir allí. Ella dio por supuesto que era con "todos los gastos pagados", tipo viaje con pulserita al Caribe. Yo la dejé flotar en su incosnciencia, incapaz de buscar una pizca de cordura que la hiciera entrar en razón en ese proceloso mar de tantras y amor cuasi religioso.

A la vez dice que está enamorada de otro tipo, porque el guía espiritual mucho sexo tántrico pero que eso a la larga...pues nada, "te deja igual, con todo el picorcito", dicho textualmente por ella. Este otro chico se llama Estoy Mateo. La tía se partía de risa explicándome el nombre. Dice que es un yanki que conoció en un viaje reciente a Almería, el yanki vive ya allí, ha dejado su Yankilandia natal por la buena vida. Me cuenta mi amiga que cuando el tipo se presentó en vez de decir "soy Mateo", dijo "estoy Mateo" golpeándose enérgicamente el pecho con la mano derecha y con una enorme sonrisa de satisfacción por su amplio conocimiento del idioma patrio. Esto que tienen de confundir el "ser" y el "estar". Con lo distintos que son. Uf. Pero vamos, que mi amiga decidió no explicarle la diferencia y seguir tronchada de risa cada vez que el tipo decía "estar en Mateo". Y a partir de entonces es Estoy de nombre y Mateo de apellido, o de segundo nombre. Me extraña esta elección de mi amiga, ella que es un poco hippie y tal, no sé.. le pregunto si el Estoy es "yanki de los de libro", y me dice que sí, de los de MacDonalds y estas cosas. Yo sigo viéndola más con el esotérico y con el almizcle, pero entiendo que el sexo tántrico da para lo que da. Aunque no quiero pensar en cómo puede ser con el yanki, con el Roland Macdonald incluido en el trío...

Al final conocí a los dos personajes, porque mi amiga quería decidirse por uno y quería saber mi opinión.

Chica..yo es que ya sabes que soy poco drástica en decisiones.. Intenté escabullirme.

Pero nada, al día siguiente estábamos en la tienda esotérica para conocer al primer personaje en discordia. Me tendió la mano ceremoniosamente y yo sólo pude fijarme en su pelo largo, oxigenado y zarrapastroso, como de quitar el requemao de las cacerolas. En aquel lugar olía a todo tipo de inciensos, sonaba de fondo una música creo que con intenciones relajantes, pero que me provocó un escalofrío de terror por todo el cuerpo. Al margen del pelo rubio...yo creo que el tipo era gay, pero bueno, no quise precipitarme y además pues ...como para comentárselo a mi amiga, que miraba embobada a su amante-guía espiritual, mientras éste movía sus manos huesudas llenas de anillos con piedrolos, cada uno con un significado distinto.

Qué te ha parecido. Me preguntó ilusionadísima al salir.
Bien... este... se os ve muy compenetrados.
Absolutamente. Sonrió.

Al cabo de dos fines de semana conocí al yanki, al Estoy, que vino a ver a mi amiga a Madrid.

Quedé con ellos en una plaza del Centro y los vi acercarse haciéndose arrumacos. La verdad es que la imagen me impactó. Ella tan menuda, con un pantalón vaporoso, y él enorme, vestido como de rapero con una camiseta de baloncesto siete tallas más grande que la suya (o sea, imaginaros) el pelo a lo afro y una gorra como "dejada caer" sobre la masa impenetrable de su cabellera.

Nada más verme me chocó la mano rollo "Hey, man!!" y yo es que en ese dialecto no estoy muy puesta, y acabé por darle una palmadita en su hombro desnudo, bastante peludo, por cierto. Ella le miraba también atontolinada, cogiéndole con cariño su michelín de la tripa. "Hola.. Estoy, digo.." No sé, a mí me superaba esa situación.

De verdad que me dan un juego tremendo estas amistades, pero ... ¿compensa tanto estrés emocional...?

Una semana más tarde mi amiga me citó para que le diera mi opinión. Me dejó una semana para pensar mi veredicto porque, según ella, entendía que era una decisión muy difícil y que me iba a costar dada "la calidad humana " de los dos. Yo me sentí como un médico que tiene que explicar un diagnóstico a un paciente (salvando las distancias of course).
No dormí en esa semana. El esotérico y Estoy se me aparecían en sueños cambiados sus roles, Estoy de esotérico rapero y el esotérico con la gorra sobre su pelo ese amarillento...

Pues mira, mujer, no vas a decidir basándote en mis opiniones, no? con el mal gusto que tengo yo...
Sabes lo que me importas y quiero que participes en la decisión más importante de mi vida. Algún día uno de ellos será el padre de mis hijos.

Tragué saliva, que cayó esófago abajo como un trozo de cemento armado.

Solo te puedo decir que son amores distintos, amiga. Voy al baño ...

Y me levanté de la mesa del local donde estábamos sentadas. Tras ir al baño, que no fue más que una estrategia para poder seguir respirando, conseguí despistarla y salí del bar sin que ella se diera cuenta. No sé por qué lo hice, pero me sentí terriblemente agobiada y no sabía cómo salir de aquella encerrona.

Han pasado dos días, y unos 25 mensajes, y unas 10 llamadas de mi amiga.

Ahora mismo estoy escribiéndole el mensaje al móvil con la excusa más rocambolesca y absurda que se me ha ocurrido, pero he pensado que, ya total, esto no puede acabar de una manera estándar.

"Amiga del alma, siento mi huida de hace dos días. Llevo una temporada fatal, desde que conocí a tus dos amores. No me extraña que dudes. Estoy profundamente enamorada de los dos, no puedo ayudarte en tu decisión, seguro que lo entiendes. Tú sigue tu vida, yo voy a necesitar un tiempo para recuperarme. Sé que lo vas a entender, porque eres una tía increíble, una persona íntegra con un karma (pensé que era fundamental incluir este término en esta circunstancia) acojonante, yeah (va por ti, Estoy!). Siento mucho todo. Y no te preocupes, que estoy bien. Eres una afortunada con dos hombres así a tu lado.


Sé que cuando la vuelva a ver voy a tener que seguir un poco con el numerito este, pero creo que con el tiempo se acabará olvidando.

Acaba de sonar la alarma de mensaje de mi móvil. Voy a leerlo:

"Querida amiga. No te preocupes en absoluto. Decirte que yo ya había notado todo lo que me cuentas, y que te entiendo a la perfección. Ahora sabes la dificultad de mi decisión, pero debo entregarme sólo a uno de ellos. Tú tranquila, sé que estas cosas necesitan su tiempo. Podemos hacer una cosa, si quieres, puedes quedarte con el que yo finalmente ..digamos, """rechace""". Espero saber pronto de ti."


Pues mira, ya puestos ... prefiero el Estoy, que para conocer a su familia habrá que marcarse un viaje a las tierras yankis. Y casa gratis, por lo menos, tendría. Con las ganas que tengo.



No hay mal que por bien no venga.


Hey, man.






violeta, dic-09.

miércoles, 9 de septiembre de 2009






KILÓMETRO CERO

Estaba emocionada. Pero pensé que debería dejar pasar un tiempo para escribir con algo de distancia lo que acababa de vivir. Alguien había saltado el kilómetro cero, SU kilómetro cero. Me subí en el tren de vuelta a Madrid con la cabeza burbujeante por lo que había vivido. Estaba agotada. Me había levantado a las seis de la mañana para coger un tren y lanzarme a un día repleto de experiencias. Me senté en el tren a las siete de la tarde y respiré hondo, me veía sonreír reflejada en el cristal de la ventana. Había mucho silencio y cerré los ojos para tratar de frenar todos los pensamientos que pasaban por mi cabeza.

El estudio sobre mujeres drogodependientes maltratadas por sus parejas llevaba ya mucho tiempo en rodaje: lo habíamos diseñado hacía unos meses, calculado meticulosamente la metodología más apropiada, contactado con los recursos a los que íbamos a visitar para que los profesionales nos contaran su experiencia al respecto … Yo nunca había estado en una Comunidad Terapéutica o en un piso de reinserción de drogodependientes. Tampoco me había enfrentado a las vivencias tan duras por las que han pasado esas mujeres que ahora dan palmas y bailan flamenco en el patio del recurso residencial donde conviven todas juntas para salir de su adicción.

Era marzo y hacía un tiempo gris; no lo pensé cuando salí de casa por la mañana, pensando que en el sur siempre tiene que hacer calor. Ya, tópicos. Como en tantas cosas. También en esto. Cuando llegué a la estación a primera hora de la mañana me esperaba allí uno de los profesionales de la comunidad terapéutica para mujeres que había ido a conocer. Nos subimos en su coche y pusimos rumbo a la casa, a unos 50 kilómetros de la ciudad. Desde la carretera me señaló una enorme casona rodeada de vegetación. La de veces que durante un viaje habré pasado delante de algún espacio de este tipo y habré pensado: menudas casas tiene la gente, qué bien viven. Subimos con el coche por el camino de tierra rodeados de plantas; la casa era blanca, de estilo andaluz. Bajamos del coche y fue en lo primero que me fijé: un mojón de kilómetro cero a la entrada de la casa. Pasamos dentro. Me enseñaron la estancia, las habitaciones, las zonas comunes. Conocí a A. una chica muy joven que pintaba algo en la sala de actividades. Y contemplé las vistas que se observan desde la terraza trasera: la Sierra. Amplitud. Libertad.

Una vez hube hablado con las psicólogas, con el médico, con el coordinador del recurso, mientras se escuchaba afuera a las mujeres disfrutar de su tiempo libre, apagué la grabadora digital que normalmente utilizo para no olvidar nada importante de lo dicho.

De pronto se escuchó ruido, movimiento, risas nerviosas; las mujeres corriendo aceleradas de un sitio para otro. -Vas a tener suerte- me dijo el médico- poca gente puede decir que ha vivido algo así: hoy recibe el alta una de las usuarias. Vas a ver todo el rito que se genera alrededor-. Reconozco que se me contagiaron los nervios, porque no sabía qué iba a pasar, por imaginar que iba a ser partícipe de un momento fundamental en la vida de una persona y que iba a compartir con todas ellas todo lo que suponía, también el fin de unos meses de convivencia duros e intensos.

Entramos en una sala donde me senté con las y los profesionales y las quince mujeres en sillas dispuestas en corro. Ellas me sonreían pero me miraban curiosas. Yo hubo un momento en el que me sentí un poco intrusa, aunque muy afortunada. Me senté y guardé silencio, tratando de pasar lo más inadvertida posible y ser respetuosa. Una mujer comenzó a hablar. Fue dirigiéndose una por una a las compañeras que la escuchaban. No pude evitar fijarme en cada una de ellas. Muchas lloraban y miraban hacia abajo. Jugaban con los anillos y se sonaban la nariz. Una de ellas permanecía llamativamente encogida en su silla. -Y tú, J., que llevas aquí una semana … - le dijo la mujer que recibía aquella mañana el alta.

Y siguió. -Y tú, M. que luches por tus hijos. Y tú, S. que sigas echándole ganas. Y tú, M.R. que eres como mi hija, que me has recordado a ellos y por eso hoy salgo de aquí. Y tú, T. que te quieras un poco más-. Y después a los profesionales, - J. que me perdones por si… I. gracias por…. - Y se dio un largo abrazo con una de sus terapeutas.

Yo apretaba los labios. Sinceramente. Los apretaba hasta hacerme daño. Notaba la emoción a punto de estallarme en los ojos. Pero pensé que debía contener las lágrimas aunque allí todo el mundo lloraba. Apretaba mi carpeta contra mí, como una adolescente inquieta y sin saber cómo reaccionar, y seguía escuchando y viviendo todo aquello. Después nos levantamos y nos dirigimos al patio de salida. Donde estaba el mojón de kilómetro cero. Nos pusimos todos juntos en grupo, de pie, y una de las mujeres fue repartiendo unos folios. Me fijé, era la canción “Desde mi libertad”. Me puse detrás del grupo. La mujer que iba a ser dada de alta se puso al principio. Y empezaron a cantar.

-Esto es un rito que han instaurado ellas. Cada vez que una recibe el alta hacen todo esto. La verdad es que es muy intenso y emocionante- Me dijo el médico, que también vivía aquello con emoción contenida.

“no llevaré ninguna imagen de aquí, me iré desnuda igual que nací. Quiero empezar a ser yo misma y saber que soy capaz y que ando por mi pie. Desde mi libertad soy fuerte porque soy mortal, nunca me enseñaron a volar pero el vuelo debo alzar…”

Voces agudas, graves, entonadas, desafinadas… Pero todas concentradas en cantar lo más seguras y convencidas posibles. La última estrofa callaron todas y la cantó únicamente ella, que iba a alzar su vuelo en esa misma mañana.

Y aplaudieron. A rabiar. Gritando su nombre.

Después se pusieron todas formando una especie de túnel con los brazos, en dirección al mojón del kilómetro cero. Y ella lo recorrió. Recorrió el río de brazos que la empujaba hacia su nueva vida.

Y saltó el kilómetro cero. Con un gran salto esquivó el mojón.

Cuando la furgoneta que la llevaba a la ciudad giró la cuesta que se veía desde la terraza trasera, el paisaje amplio y libre de la sierra, ella salió del coche y gritó: ¿¡Cómo os quiero?! Y las demás, pegadas a la verja, con las manos agarrando el alambre, respondieron: ¡TODAS FUERA! E hicieron sonar fuertemente una campana que colgaba del techo. La campana y esos gritos de esperanza retumbaron en la tranquilidad del paisaje.


S. ha salido S.




Los folios con la letra de la canción los habían usado otras veces, se notaba al tacto. También el kilómetro cero lo ha sido de muchas otras mujeres. Y lo será. Quizá ahora mismo lo esté siendo.









violeta. junio 09
[Epílogo de mi estudio sobre mujeres drogodependientes maltratadas por sus parejas o ex parejas]

miércoles, 22 de julio de 2009



"Chick, chick, chick"


Hoy, a una hora tan intempesitiva como son las 8 de la mañana, iba yo camino del trabajo, ausente, dormida, melancólica, hasta triste y cabizbaja, sin fijarme más allá de dónde poner mis pies achancletados, sólo oyendo el breve rumor del trinar de los pájaros amenizando la banda sonora habitual de la ciudad, cuando no he podido más que despertar sobresaltada, abrir mis ojos miopes de par en par, retirarme las legañas de la cara y aguantar un grito ahogado y angustioso.

Delante de mí había un chica alta y delgada, con el pelo largo y liso bien peinado sobre su espalda; vestía una falda corta.... (Ojo, no hago esta descripción física de la chica por gusto o de manera intrascendente ...) que caminaba deprisa, supongo que también en dirección a su lugar trabajo. O a la piscina. O a desayunar porras con cafelo...

Adrià: Demasiados estímulos para un obrero sobreexcitado criador de ganado; no lo digo por su aspecto, lo digo por su manera de comunicarse... "chick, chick ,chick", o lo que es lo mismo: "quién te pillara meando".

Vio: Es decir, ha emitido un sonido gutural entre eructo con aliento a panceta...

Adrià: Dice Vio que le da un poco de cosa que se malinterprete el tema este de los obreros y las rubias, pero yo creo que ... qué nos contamos? querida Rubia: alguna vez te gritó "Chick, Chick, Chick" un broker ganadero del Ibex 35?...ya con esto...

Vio: Bueno, pues sí, un poco de cosa me da... que parece que ..joder, pues habrá obreros que no emitan ese tipo de reclamo sexual hacia las mujeres, pero... este NO.

La cosa es que yo me he despertado de pronto de mi pereza matutina. La chica que ha recibido las muestras de cariño -y profundo respeto- por parte del trabajador de la construcción o del oficial de segunda del noble oficio de hacer casas ... ha girado la cabeza hacia su derecha, desde donde provenían esas llamadas románticas. Y creo que ha seguido andando por no escupir al caballeroso Romeo que a esas horas le estaba dedicando poemas de amor al oído. Sugerentes. De Amor Verdadero. Vamos.

Chick, chick, chick.

Como si llamase a la oveja descarriada. Y nada más.

Adrià: Claro, claro, claro, versión femenina del temita. Os puedo hacer una lista de rubias que a las 8 de la mañana parecen de lo más inocentes y que son lobos feroces a las 10 de la noche... yo empiezo a pensar que el obrero se jugó el físico!!, que en Madrid las rubias muerden!....

Vio: Todo esto YA lo sé.

Total. Que si NADIE me vuelve a interrumpir aportando su opinión sesuda y reflexionada de los hechos (que por cierto, ¡no ha visto!) pues continúo:

No se trata de una versión femenina, ni mucho menos de un alegato feminista. Pero... ¿por qué estas cosas pasan sólo en esta dirección: hombre --> mujer?
(¡Por cierto, que no he dicho en ningún momento que la chica esta fuese rubia!)

Bueno, pues yo he ejercido de "panfletera" y de concienciada como la que más, y he decidido que si el estupor no dejaba actuar a la víctima de tal acto de .... asquerosez, yo debía hacer algo. Y siempre lo hago cuando presencio estas cosas. Al pasar yo delante del hombre que en su fuero interno siempre ha querido ser pastor de rebaño y acabó siendo "hacedor de casas", he caminado más despacio y le he mirado de arriba a abajo. Él ha puesto ojos de quererme hacer a mí también el pastoreo.

Pero me he adelantado: "¡¡¡¡¡¡¡CHICK, CHICK, CHICK!!!!!!!". Le he dicho alto y clarito.

¿Qué se siente cuando alguien se refiere a ti como si fueses la oveja Dolly? (con todo mi respeto y cariño a los animales y a la susodicha oveja)

Por favor. Repito, no quiero que esto sea un alegato feministoide. Hasta lo trato con humor. Pero a estas alturas del siglo XXI -donde, por cierto, se está recordando que hace 40 años llegamos a la Luna- ¿cómo se sigue "chistando" a las mujeres por la calle de esa manera?

Adrià: Por partes, el obrero ahora tiene algo que contar en el bar...Y, fijo que era rubia, pero fijo, fijo!!!!, En la misma dirección????? oye cuore, que aquí a uno le metieron mano en conciertos, le tocaron el culo en garitos y ya sé que es un poco "pisto", pero créeme, las mujeres son terribles!!!!!!, y más cuando están más de una!!!...de todas formas a mí "chick, chick, chick". Me parece que esta person topó con el poeta de la construcción, lo normal es "¡cordera!" o "¡vaya piernas, ¿a qué hora abren?!"... ¡por no decir cosas más soeces en un blog literato como este!.
¡Qué coño!, que en el siglo XXI (este tema de la Luna...) las tipas tienen tanto o más peligro que los obreros de la construcción (en catalufo "paletas")...Por cierto que yo también te gritaría "chick, chick, chick", entre miles de cosas porque estás re-buena!! juas!, juas! y re-juas!

Vio: Sí, bueno, yo también te lo gritaría, pero ese no es el asunto que nos concierne! Además, quiero hacer hincapié en que la cosa no es que el macho fuera obrero... Y evidentemente, la igualdad va en todos los sentidos: también hay tías que tocan culos y tiran bragas sucias a sus ídolos de la música. Y me parece perfecto: si somos garrul@s lo somos tod@s!

El tema es este: "Chick, chick, chick". A las 8 de la mañana de un martes cualquiera de julio. Madriz.

¿Qué culpa tenía la chica de pasar a esas horas por esa acera de la calle... y además ser guapa...?

El hombre chasquea a su ganado. Agggco.





Espero que os haya divertido. Y os haya hecho reflexionar, aunque es un tema ya muy tratado.


Visto lo visto parece que no lo suficiente.







Seguid disfrutando del verano.



[Este diálogo se ha escrito de manera totalmente improvisada. De hecho, se ha convertido en diálogo de forma totalmente improvisada.
La historia es absolutamente verídica, y este texto es de denuncia, aunque siempre desde el humor]



Adrià y Violeta. Julio, 09.
Foto de Alvaro Herreras en Flickr.

sábado, 4 de julio de 2009





el tomate del Amor


A Lucas le dieron una pensión por vago. Sí, sí. Como lo oís. Me lo ha contado mi amiga cuando ha venido a comer. Pensión por ser vago. Del Ayuntamiento o de la Comunidad o de algún organismo oficial que no me ha sabido especificar. Unos euros al mes por dedicarse a... nada, básicamente. La novia o compañera o pareja, en definitiva, del tal Lucas, que es programadora informática y que tiene una infravivienda en Lavapiés que, por cierto, alquila, debe estar super contenta. Ella curra, pone la pasta y el Lucas se toca el mondongo y recibe una pensión. Además por vago. Ni siquiera ha hecho el esfuerzo de autolesionarse para generarse algún impedimento físico que le haga imposible el trabajar. Si soy vago, fardo de ello. Total, que la infravivienda de Lavapiés que la novia alquilaba la han derribado, han derribado el edificio, porque se caía a pedazos literalmente, vamos. Que ha suspirado de alivio cuando vio la escabadora. Por favor, que me maten de una vez. Y ahora la novia tiene que poner dinero para que le den una vivienda nueva de las que van a construir en el espacio vacío que ha quedado después de tirar el viejo edificio. Vaya tela. Y el Lucas de profesión vago.

Me lo ha contado mi amiga cuando ha venido a comer berengenas rellenas que tengo en la nevera desde el jueves noche, y que me han quedado que ni pintadas. Se hacía el segundo canuto y me contaba: es que menudo personaje es el Lucas, maja. Mira, ¿te gusta mi vestido?, me lo hizo mi madre de un pareo que me trajo una amiga de Tailandia. Te queda como un guante, te favorece un montón.

Cuando íbamos por la ensalada de tomate y cebolla (tomates que ha traído ella del huerto de su padre), me ha contado que el novio de su hermano tiene un padre de 72 años -SETENTA, recalca ella- que tiene una novia rusa de 22 años que ha tenido un niño de su novio formal. Y el padre además tiene una novia italiana de su quinta. Joder la peña. Y que todos ahí saben de los folleteos de los otros y los consienten. Joder la peña. No sé. A lo mejor podrían pensar en irse a vivir todos juntos. Seguro que les daban una pensión por frikis. Y yo, ya que estaba, me iba a vivir a la Toscana, a la villa que a la novia viuda le dejó su difunto marido.

Y bueno, que el novio de su hermano tiene un diamante de su abuela fallecida en la mesilla de noche, encima de una lentilla -de las de los ojos- y al lado de un paquete de chicles caducados. Y que cree que tiene otro. Yo me he echado otro trago de Bitter Kas, imaginarios el percal. O sea, que el novio de tu hermano tiene un diamante de su difunta yaya guardado en la mesilla de noche. Sí, dice ella, y ahora se lo ha dado a su sobrina como regalo de Comunión. Quedaron ahí en una terracita de Navalcarnero para hacer el traspaso. [Trago de Bitter Kas]. Y el novio de su hermano es abogado de pasta, pero ella que está pasando una temporada en la casa en la que viven ambos, no le ha visto nunca madrugar antes de las 10.30 de la mañana. Bueno, ahora el hermano está en Canadá. Le pregunto a mi amiga si tiene pensado volver a España y dice que está tramitando la nacionalidad canadiense. Así que pensamos que no. Yo le comento que teniendo un novio que guarda diamantes en la mesilla yo volvería. El novio tiene una perrita de pedrigrí, un bulldog francés de esos pequeños que tienen la nariz aplastada y que no pueden respirar, y va medio roncando despierta por la casa, además es alérgica a la carne y le encanta tomar el sol despatarrada en el jardín. Mi amiga, cuando la perra se acerca, le recuerda: tú y yo no somos amigas.

Mi amiga se levanta al baño y yo proceso toda la información. Saco una libreta y apunto las ideas claves.

Luego está Nelson, al que me amiga llama Nel, a secas. Se llama Nelson y un largo etcétera que no recuerdo. Nel vive en el sótano del chalet de Navalcarnero, realquilado, con el hermano de mi amiga y el novio -bueno, ahora con el novio del hermano de mi amiga, y mi amiga-. Nel y el novio del hermano -o sea, el novio de su compañero de piso- se van a la playa, a Levante, pero vuelven en seguida, porque por allí todo está caro. Ella les dice que no les ha dado tiempo ni a coger un tonillo moreno. Yo es que tomar el sol con el ladrillo detrás no lo veo, dice mi amiga, haciendo alusión a la cantidad de construcción a pie de playa que hay en esa zona.

Mi amiga, cuando venía para mi casa, ha ligado con un argentino en la estación de Renfe. Leonardo. Yo he pensado que no podía ser más típico. Mi amiga dice que tiene un imán con los frikis. Que cuando está sola y ve que hay un tipo solo ya se imagina el tema. El tipo se acerca y ella le dice: bueno, a ver qué me cuentas tú, si eres el más original de todos te invito a un cocido, aunque estemos en pleno julio. Pues el Leonardo argentino le ha dicho algo así como "qué hace una chica como tú en un sitio como este". Mi amiga le ha dicho que se currara algo más innovador y le ha regalado un tomate, de los que traía para la ensalada de la comida. El argentino le ha dicho que lo iba a secar. No sé, que se lo coma, ¿no? Me dice que le ha dado el teléfono y yo le pregunto cómo ve la cosa. Ella dice que le ha advertido: estoy soltera, sin compromiso, y sin ganas de buscarlo. Pero el otro yo creo que se ha hecho ilusiones con el tomate regalado.

Cuando estábamos comiendo las cerezas del postre le ha llegado un mensaje de texto al teléfono móvil. "¿Llegaste bien, linda?". El argentino.

Yo aquí veo futuro.

Lo que da de sí una comida relajada en casita un sábado de julio.






violeta. julio-09

miércoles, 9 de julio de 2008

/Micro relato/


[adivinanza]


Nunca he sido de vivir agarrado a un libro
o sí
pero porque me lo impusieron

Ojalá dar vueltas entre la página uno y la doscientos setenta y siete
tuviera algún fin más
que morir de amor
o el exilio en una tierra que nunca pude hacer mía
o la enfermedad de mi madre en un espacio sin palabras ni cura …

... ver universos que no se contemplan con los ojos
conocer culturas que sólo podrían descubrirse soñando …

... ser artista en la época en la que era difícil serlo
ser persona hoy también cuando se escribe desde el cotidiano contemporáneo…

He podido vivir tantas vidas como nadie, pero nunca elegí el personaje en cada momento. Yo no sé si ahora me calzaría las botas del trotamundos marca páginas o me dormiría justo al borde del prólogo …

Pero las he vivido.





*[Solución: el marca páginas]