miércoles, 27 de septiembre de 2017

banderas



si las banderas fueran mujeres
si dejaran que las banderas fueran mujeres
como lo son, blandiendo su tela de cuerpo al viento
enseñando sus piernas herramientas de baile contra la segregación de la historia
no llorarían de espera de poder
no serían las palabras bocajarros de guerra abierta
porque las banderas mujeres aman todas las tierras que ellas son
porque ellas son tierra
porque ellas pisan la tierra que otros creen que regalan
porque saben lo que es nacer cada día o hacer nacer rostros limpios de ansias de demostrar
quién decide poner límites a la libertad
a la escucha
al sentimiento sin penumbra
las banderas mujeres son de todos los colores
que caben en un pecho sin cadenas
saben susurrar todas las ideas que componen un mapa
las banderas mujeres saben cogerse de la mano
porque entienden de soledad y de cansancio
si dejaran que las banderas fueran mujeres,
como lo son,
no existirían huecos sordos en la mirada
todo iría más allá de la simple imagen de silencio
si dejaran que las banderas fueran mujeres
servirían para cubrir del frío a los del hambre y a los del miedo
pero nunca para ahogar a la humanidad entera
bajo extremismos absurdos
bajo gigantes moles de
ego


violeta. septiembre.2017

viernes, 1 de septiembre de 2017



soy septiembre
y me hago nido
haciendo que mis piernas sean cascabeles sordos de lluvia
y refugiándome del último agosto
.nada impide que cierre los ojos
como un mar dislocado.

el final se observa allá a lo lejos
como un paseo sin rumbo
deslizo la mirada sin saber qué queda 
de 
mí
respiro y me escucho al otro lado
hay latidos que no reconozco
        /suenan como la guerra que yo no represento/
hay mareas que siguen sin ser mías
hay huecos en las manos secas como madera
y yo no tengo una percepción clara de ir 
ni tan siquiera
en la dirección equivocada

me hago arrullos con la voz que yo me canto
hace frío en el lugar más caluroso del planeta
se me agrietan las palabras

sólo me queda hacer de la espera un enorme cisne blanco

soy septiembre y me hago nido
me hago arrullos con la voz que yo me canto
ya no hay cisnes, ya no hay 

el calendario suma días como hojas sin caricias
siento arrugas en los pliegues de mi tiempo
cae la tarde sin que yo pueda impedirlo
busco otras mañanas en un intento de acto de fe
noto el peso de algo líquido sobre la espalda

porque ya no hay cisnes
nada es blanco

. ya
no hay.