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sábado, 25 de abril de 2009




mi barrio sésamo

la chinita se llama Yani y vive entre barras de pan a 0,60 céntimos con sus padres, chinos, sonrientes siempre (aunque parezca un tópico). Yani va siempre de rosa, con el mismo gorrito de lana también rosa cubriendo su cabeza redonda. tiene unos mofletes enormes, como si estuviesen rellenos de piruletas que nunca se desgastan. siempre está durmiendo. sus piernas rollizas están bien apretadas por el trajecito rosa ese. creo que lo tiene adherido a la piel. sus padres me venden a veces pizzas de esas ya precocinadas o latas de raviolis o si decido arriesgarme, hasta algún producto perecedero (no sin antes comprobar varias veces la fecha de caducidad). la tiendencita tiene unas puertas antiguas de madera y cristales, la madera está pintada de azul. Yani tiene otros hermanos mayores, aunque siguen siendo muy pequeños, yo calculo que deberán tener uno 5 años y el otro...pues 7. tienen dos portátiles siempre encendidos encima de unos taburetitos detrás del mostrador y están jugando a videojuegos o viendo pelis chinas o algo así. el resto de las tiendas de chinos del barrio (tenemos unas cuantas alrededor, y además las hemos numerado según nuestra frecuencia de visitas) también tienen dependientes chinos pegados a portátiles. el chino 1 no acaba de convencerme ... bueno, es que es chino auténtico... sólo vende productos chinos, (normal, porque la comunidad china en el barrio abunda) pero a mí me desconcierta con tanto paquete extraño con cosas de color blanco dentro (las congeladas y también las que no lo están); en chino 1 siempre acabo comprando donettes, que yo creo que es lo único que consigo reconocer de entre todo lo que venden.

el hombre de la carnicería lleva el mismo pelo que Anasagasti, o sea, es calvorota y arrastra la mata de pelo que tiene en el otro lado -que se ha dejado crecer mucho a posta- para cubrirse el melón brillante. a mí me cae bien: "te llevas una carne estupenda, tierna, tierna, mira..." y te la enseña con sus manos enrojecidas. luego está el chico que lleva la parte de charcutería, quesos y eso, que yo creo que debe ser... bueno, extranjero seguro, y siempre saluda con una enorme sonrisa llena de dientes blancos... la carniceria tiene hasta esos cacharros con luces azules para auyentar las moscas. es auténtica.

siempre acabo comprando gazpacho casero en la frutería, los chicos jóvenes que la llevan tienen una estrategia de márketing estupenda: darte la brasa hasta que lo acabas comprando y soltarte frases subliminales del tipo: "¿estás segura que has comprado todo?" y sólo les falta señalar con el dedo el estante donde tienen los botecitos de plástico con el gazpacho. son monísimos los botecitos. yo creo que de diseño. por eso querrán colocar el gazpacho a toda costa, para amortizar lo que les cuesta cada botecito. que el gazpacho está muy logrado, que conste...

el tipo de la tienda de prensa es indescriptible. lleva una camisa con el nombre de la tiendecita bordado en un bolsillo de la pechera. es de los de "parece que ha llegado el buen tiempo" o de los que cuando compras el periódico te dice "pues 1,20 SÓLAMENTE". me parece entrañable. me guarda los DVDs de la Pantera Rosa.

enfrente de nuestro portal hay una tienda erótica como así muy elegante, aunque los modelitos que proponen en el escaparate me parece que deben picar más donde yo te diga que el uniforme del colegio de cuando éramos pequeñas, que no sé de qué estaba hecho, pero hacía unos ronchones en contacto con la piel que yo creo que deberían abrir una comisión de investigación (ahora que está tan de moda) porque ese picor de lana pura virgen ha marcado muchas infancias. la mía desde luego. luego les preguntas a los dependientes cómo resulta eso de vestirse de "dominatrix" con todo tipo de cueros apretándote las carnes y sonríen con una gota de sudor cayendo por la sien "puesss... ¡en casa del herrero cuchillo de palo!" vale. me doy la vuelta y salgo por la puerta. tampoco pensaba comprármelo. era para hacerles sufrir. pues la tienda esta aporta el toque moderno al barrio, que es muy barrio. y mí eso me encanta. monedero bajo la sobaquera, ya sabéis.

yo es que vengo de un barrio aún más barrio. casi cada tarde acompañaba a mis padres al mercado.

nuestros vecinos son gente joven casi todo el mundo. muchos de ellos súper a la última moda. me fascina verles bajar las escaleras a las 8 de la mañana con su pelo tan arreglado pero informal. y tan perfectos ellos/as. uf. qué duro ser fashion y tal. más bien, qué pereza. hay una vecina que hace footing a última hora de la tarde con un atrezzo súper profesional, de estas mallas embutidas... y sube las escaleras - no tenemos ascensor- con un ritmo impresionante. también hay una china - ¿los chinos están apareciendo demasiado en esta historia...?- con dos perritos, espero que no se meen en nuestro nuevo felpudo molón cuando pasen delante de la puerta. y tenemos unos vecinos hindúes que traen cajas con cosas continuamente. les hemos preguntado y aseguran que no han puesto ningún negocio ilegal en su piso que vaya a provocar un incendio en el edificio. se lo agradezco. van vestidos de hindúes completamente y fuman y hablan por el móvil en el portal. no sé si su religión no les permite hacerlo en casa. nuestro portal tiene una animación tremenda, como es amplio da para muchos encuentros y charlas desenfadadas. es de mandera y de piedra, a mí me parece una obra arquitectónica comparada a Los Jerónimos o a El Escorial, pero entiendo que a lo mejor estoy exagerando un poco. es que me gusta mucho mi casa.

la portera también es para enmarcarla. con su bata y toda ella. es otra figura que, ya sabéis, me dedico a estudiar. yo creo que por eso me mudo tanto de casa, porque lo de los porteros/as me parece una especie digna de perseguir. me cuida como si fuese una madre y me dice: "oye, ¿has visto que hoy cortan el agua de tal a tal?", y yo: "¡ah, no, pues gracias!", y ella: "nada, como siempre vais acelerados y no miráis los anuncios del corcho de la Comunidad...". siempre le piso la escalera cuando la está fregando. es que siempre la está fregando. pero ella me dice: "¡pisa sin miedo, que no es de porcelana!, aún así intento posar mis zapatonas en los bordecitos de los escalones.

hay un patio interior pequeñito que se ve tras la ventanita que está, precisamente, en el espacio del portal que ocupa la portera -aún no sé cómo se llama, qué fallo-. nuestra casa no da a ese patio, porque es de las exteriores, de las que da a la calle. pero estoy pensando que me encantaría que diese a ese patio que además tiene una especie de fuentecita -seca- con un ángel que echa agua -se supone- por la boca. kich que te cagas. alrededor del patio hay otros pequeños patios privados de los edificios colindantes que van a reunirse todos allí, a esa extraño espacio que no es calle ni es nada. casi se superponen unos a otros. en uno hay una barbacoa viejuna que digo yo que en verano amenizará las largas noches estivales -aún no lo hemos comprobado, porque nos mudamos en pleno invierno-, en otro hay millones de juguetes de niño pequeño desperdigados -motito de colores incluída-, en otro siempre hay ropa colgada, tiene pinta de oler bien, a detergente de los caros. otro está plagado de plantas muy bien cuidadas. lo que nunca veo es gente disfrutando de esos patios.

y para acabar, un dato ya más íntimo:

en casa tenemos hasta cuatro teles. y eso que es un piso de 60 metros cuadrados. no preguntéis por qué... ¿que si no lo hubiera contado yo no hubieseis preguntado vosotros/as...? me da igual, nunca sabréis por qué tenemos una tele en el suelo del recibidor, otra dentro del armario ... Una cosa es contar la vida de los vecinos y otra cosa desvelar la tuya propia ...

y no es idea ni de mis vecinos hindúes que finalmente han conseguido poner su negocio de televisiones de reventa en nuestro piso, ni los fruteros nos las han puesto para seguir acosándonos con los anuncios televisados de su gazpacho, ni aparece la imagen de la portera dándome los buenos días con un bucle de voz repitiendo -estilo rap-: "bue-bue-buenos días... la escalera no-no-no es de porcelan-lan-lan-aaa..."


¿será idea de los de la tienda erótica
que nos han convencido con nuevas prácticas "emocionantes y divertidas"...?

ja!!

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violeta. (abril 09)

[hace tiempo abrí un espacio en mi blog en el que contaba cosas que me pasaban en mi vida de compañera de piso. "Yo comparto". en los dos años que estuve compartiendo piso con gente variopinta y pintoresca..vi que aquello daba para muchas páginas y para muchas entradas de blog. ¿Os acordáis, por ejemplo, de Osvaldo...? He reflexionado largamente y he llegado a la conclusión de que mi calidad de vida compartiendo piso ha mejorado indescriptiblemente -sobre todo por el compañero! juasjuas- pero que, al fin y al cabo, sigo compartiendo piso, no? :) con lo cual... la sección se retoma! Que la sigáis disfrutando!]

*Historas INSPIRADAS en la realidad :)

domingo, 23 de noviembre de 2008



Cristóbal: perro-patada


Creo que Cristóbal y yo nos vamos a llevar bien. Cristóbal es el perro-patada de mi compañera de piso (la que es fantasía sexual de Osvald, nuestro portero). Más que su perro es el de su madre. Resulta que el padre de Laura es traficante de armas, y cuando se va por ahí a hacer negocio por la zona de África y todas esas que están en guerra, su madre va a acompañarle, porque es un trabajo muy duro y muy sacrificado y pues oye, la mujer va allí para infundir ánimos. Porque hay veces que uno no tiene el trabajo que puede, sino el que quiere, pero eso no quita que no conlleve penas.

Total, que no se van a llevar al chucho por ahí a dar tumbos entre las pistolas y demás instrumentos de destrucción masiva. Ya me dirás tú, un yorkshire de los de abrigo de cuadritos de Burberrys metido en esos saraos. No, no. Así, que pues eso, aquí está el Cristóbal de huésped de honor hasta que los señores Tullido vengan de ganarse la vida en su trabajo de provecho.

Y digo que Cristóbal y yo nos vamos a llevar bien porque hemos hecho un pacto: él no se beneficia más a mi oso peluche de la infancia, y yo no intento otra vez meterme en su casita ... Es que vaya pisiki tiene aquí el cánido... a mí, que tenga las paredes acolchadas para el invierno me parece ya una maravilla... y que le perfumen todas las mañanas la mantita sobre la que duerme un lujo (es que Laura es muy hacendosa). Últimamente tenemos algún problemilla con el tema de sus sustancias corporales, digamos, porque ha decidido soltarlas en mi habitación. Laura dice que es una prueba de cercanía y de confianza del chucho hacia mí, y yo digo que casi prefiero que me invite a unas cañas para demostrármelo. Así que he tenido que cerrar la puerta de mi cuarto para evitar invasiones fecales y demás detallitos -supuestamente- amorosos de aquí el amigo Cristóbal.

El caso es que es un tanto peculiar la convivencia con este ser. A veces me parece más persona que cualquier persona, y otras veces ... se me parece a cualquier animal menos a un perro. Cristóbal se lava como un gato, se relame las patitas como cualquier gato. Laura me explicó que en la casa de sus padres, que está en el campo, el perruno convive con muchos bichos, y en concreto con muchos gatos, y se ha acostumbrado a muchos de los gestos gatunos. El día que me levante y me dé los buenos días maullando me muero del susto. O me lo llevo al Rastro, monto un chiringo y lo exploto al bicho. Que para eso está en mi casa sin pagar ningún tipo de alquiler, colaborar con los gastos o con la limpieza. Es más, es como uno de estos colegas que aparece una noche en tu casa con la maleta y la frase "sólo van a ser un par de días" y a estas alturas el colchón ese que se utiliza para los invitados tiene ya hecho el huequito de su cuerpo ...

Un poco me pasa eso con Cristóbal. El síndrome este de a pesar de que seas el mayor parásito del mundo te estoy cogiendo cariño. Y eso es malo, malo. Porque al final veo que va a acabar durmiendo en mi cama y yo en su casita ... aunque ... bien visto ... ¿Veis? si es que no sé lo que pasa, que al final siempre le justifico. Hasta cuando deja sus regalitos en el pasillo, pobrecitomio.

Digo que a veces se me parece a una persona también. Es de un rencoroso que vaya: como nunca le he bajado a la calle a pasear me la tiene guardada, yo siento que hay algo ahí que me guarda, no me mira con ojos limpios ... Y es de un desconfiado ... cuando me acerco a la habitación de mi compi, donde él tiene desplegado todo su campamento base, sale disparado hacia su cacharrito de comida con su bolitas esas marrones ¡y se las come aunque no tenga hambre! sólo por si a mí me da por robárselas ... ya ves tú, el alpiste ese que tiene un aspecto de quererse comer ... Un día, sólo para chincharle, me las voy a comer, una a una, delante suyo, saboreándolas y todo. Ya me diréis qué me va a hacer el perro este malos pelos ... Si se venga meándose en cada esquina de la casa (única arma que yo creo que puede usar) le tiro por la ventana y le digo a Laura que antes dejó una nota de despedida de "adiosmundocruel" pero que la he destruído para evitarle un dolor gratuito.

Ayquécosas ... Me voy de casa de mis padres para evitar a mi madre persiguiéndome con su frase "recoge los calcetines del suelo", para estar ahora yo persiguiendo a un perro (con el que, por cierto, no tengo ninguna relación afectiva), para que no se coma esos mismos calcetines que sigo dejando tirados en el suelo.

La moraleja es que, al final, nunca vamos a ser libres.

Ni nuestros calcetines tampoco.
O sí, pero con alguna heridita de guerra con una "C" tatuada a golpe de uña de perro- patada.

"C" de Cristóbal.

Ese pequeño
gran

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"Ese".


Violeta, noviembre- 08


[con este "post" inauguro una nueva sección en mi blog dedicada a las numerosas viviencias que me está suponiendo la experiencia de compartir piso. esta historia y la de nuestro portero, Osvald, que publiqué hace un par de meses, pasarán a engrosar mi historia personal, e irán conformando esta nueva sección: "Yo comparto". espero que las disfrutéis!]

jueves, 28 de agosto de 2008



Osvaldo, nuestro portero toledano-cubano


Nuestro portero se llama Osvaldo. Osvald, para Laura*, mi compañera de piso, que yo creo que es el nuevo mito erótico de mi "guardador de finca" (le voy a llamar así, que merece como más importancia), bonachón, pequeñito, de edad indefinida ... y que pertenece a esa raza de hombres (me refiero a hombres, en masculino) que en época estival lucen pantalones de tonos pasteles (hoy, amarillo claro de amanecer, que más bien parece el nombre de un tinte de pelo: "rubio natural rallos de sol")*.

Total, que Osvaldo no es un cubano fortachón que se pasee por el portal con su camiseta de tirantes blanca, marcando pectorales y luciendo tono moreno natural en su tersa piel. Osvald, Osvaldito, no saluda con un "mi amol, buenos días", enseñando una dentadura perfecta cuando me ve salir del portal cada mañana. Osvald (que además en diminutivo así como cariñoso parece aún más cubano todavía) habla entre dientes ... y me da la impresión que de dentadura reluciente poco ... Sisea un poco, se dice secretos a sí mismo, pero no da mala impresión como sucede con algunas personas, que parece que hablan "por lo bajini" soltando maleficios y deseando el mal a los de al lado.

Osvald no es de esos. Al principio teníamos nuestras dudas, pero al final nos hemos dado cuenta de que es el único que se salva de nuestra comunidad de vecinos. Y eso da para otra historia, porque nuestro vecindario es de los que seguro que tienen muñecos de budú y se dedican a fastidiarse los unos a los otros los riñones o se provocan migrañas galopantes. Yo estoy convencida que la del 4ºE con la del 3ºA tienen declarada una guerra abierta, con trincheras en el descansillo. Seguro. Yo vivo en el 1º así que no lo he comprobado, pero es que hasta me hace gracia pensar el campo de batalla que hay montado unos pisos más arriba. Aunque sea todo producto de mi imaginación. De ilusión también se vive.

Osvald. Osvald es de Toledo, tiene toda la pinta. Pero para nosotras será ya del Toledo cubano. Del de siempre, del de toda la vida. Es seguir por la Nacional VII y coger el primer desvío. En un par de horitas te plantas allí. Osvald lleva sus pantalones amarillos de verano calzados hasta la sobaquera, y luce unas sandalias de esas que no parecen sandalias porque no dejan ver ni un poquejo de pie (aprovecho para hacer una pregunta que siempre me ha reconcomido: ¿alguien entiende la finalidad -y la estética- de esas sandalias?)*.

Osvald se esconde detrás de su mesita de portero y hace como que lee los prospectos de rebajas de las grandes tiendas de menaje del hogar que llegan al correo de los vecinos como propaganda, pero yo sé que realmente disimula para que no se note que está cabilando historias de amor pasional, enfermizo y adolescente, con la señora casada del 2ºB ... Es más, yo creo que Osvaldo tiene una inteligencia y una creatividad desbordantes, y está tramando una novela sobre este edificio que será un best seller. Tiempo al tiempo. Y yo seré la primera que me ponga en la cola para que me lo firme, porque más información que tiene nuestro querido Osvaldito no la tiene nadie ...

Total, que inteligente es un rato, se le ve a la legua, y además lo tenemos más que comprobado. El tío, en un "asícomoquiennoquierelacosa", nos ha hecho la instalación eléctrica de media casa, que como viene a ser de la preguerra prehistórica (antes incluso que existieran los PicaPiedra) funciona un poco a golpe de chispa de choque de piedras y eso tan ecológico (en el fondo). Y el ambiente tan acogedor que ahora mismo se respira en nuestro recién estrenado hogar, con esa tenue luz azulita que ambienta el recibidor de nuestro piso, es resultado de la dedicación y el empeño de este hombre ... Portero, pero también cubano en su foro interno, y hasta electricista y escritor de éxito por explotar. Y seguro que con eso de sus susurros tiene engatusadas a maduras mozuelas que suspiran por sus huesos ... Y no tan maduras.

El caso es que lo mismo te hace un empalme (...) que lo mismo te sube las bolsas del súper. -Déjelo, Osvaldo, de verdad ...Si total voy al primero...y además voy en ascensor...- Pero el hombre insiste, y ahí está, con su camisa de manga corta y rallitas a juego con sus pantalones -hoy especialmente arriesgados: rosa palo- y sus mocasines blancos ... Hecho un pincel, sí señor ... Somos la envidia de todos los portales del barrio. Porque Osvaldo se apoya ligeramente en la puerta de entrada, observando la calle, con esa humildad suya (que es la que tienen las grandes figuras, las auténticas) con esa mirada tímida pero arrebatadora que lanza por encima de sus gafas siempre un poco sucias ... y no hay portero mejor, ni mejor recibimiento al llegar a casa. Es más, me atrevería a decir que no hay persona mejor. Ese es el sentimiento que aflora cuando le ves ahí, cumpliendo con su obligación como todo un profesional pero sin descuidar su encanto personal. Y lograr ese equilibrio es complicado.

Y yo intento resistirme a esa mirada picaruela día a día. Y cada vez me resulta más complejo ... Vamos, que yo espero con más ganas el saludo de Osvald que el de mi querido. Yo que sé, no me he llegado a preocupar. Como diría mi madre "son amores distintos". Osvald es Osvald y ... éste otro que vive conmigo ... mmm...


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sí, hombre, este

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[Historia basada en hechos reales]
*Laura: nombre ficticio para preservar su intimidad.
*Modelos veraniegos tonos pastel de hombre y sandalias-nosandalias:
Siento si alguien se siente ofendido al respecto ... O no :)

Nota: la portería de la foto NO es la de mi casa ... :)



violeta, agosto-08