viernes, 26 de septiembre de 2008




lo mejor de todo

cuando me miras
hasta que mis ojos se vuelven
rubios
cuando tu olfato busca
el ángulo trasero de mi cuello

cuando decides abrazarme para siempre
como nunca


lo mejor de todo

cuando te vuelves espina de mi esqueleto
cuando respiras del aire de la boca que yo te cedo


lo mejor de todo





violeta, sept-08

jueves, 18 de septiembre de 2008

/tantascosas/

.
.
.


no me dan envidia las nubes inundadas
ni las calles mojadas de agosto
con ese agua a presión que sale
de las mangueras de los basureros
/.../
porque tengo el cuerpo lleno
de agua de colores
porque tengo el cuerpo sin sed


Lulú ahora es mi nombre preferido
/llamaré así a mi espíritu
que me persigue sonriente
por las escaleras mecánicas de grandes almacenes
podridos

y tú y yo riéndonos de las normas
que dicen que hay que comer
besugo
en navidades/

y creo que me he hecho demasiado mayor
como para dejar de ilusionarme

a ver si me entendéis

Madrid sigue siendo
el espacio donde he aprendido a quererme
y un funambulista recorre sobre un hilo
la distancia entre mi casa de vigas antiguas
y mi sonrisa cuando vienes a verme

aún me faltan tantas cosas por hacer
con la felicidad en la carpeta forrada de Kirk Cameron
que se me llenan los ojos de perlas
/y más al mirarte
y más/

el caso

es que ya no soplo la sopa para no quemarme
porque he encontrado un botón desabrochado de mi camisa
y el espacio silencioso
que queda por ahí en medio
maúlla tu nombre corto

lo digo
como que seguiré con las visagras desgastadas de abrazarme
y haciendo algo así como
sombras chinescas
en tu espalda de madrugada
y unas pajaritas de papel con tus dientes
y un algo elevado al cuadrado

porque cuando se trata de dolor
compensa más el
/ni siento ni padezco/
y echarse a volar una mirada siempre hacia arriba


por mí no pasan los calendarios
calen es un apellido así como extraño
dario suda improvisaciones en la boca que desea

todos tenemos nuestras cosas
y fruncir el ceño es de duendes que de repente han crecido
/como los bonsáis
que crecen si no se cuidan bien/

no siento envidia de las mujeres plenas de orgasmos
no siento envidia de las personas plenas de fe en ellas mismas

tengo una chimenea en las manos que lanza
bolas de fuego cuando te tocan
hemos bailado boleros agarrados por la cintura
nos hemos lamido los pies con sabor a manzana

échame por encima tu cuerpo todos los inviernos
a modo de chaqueta de punto
de
esas
que
tanto te gustan
y no te apartes en verano
que quiero tu calor de cuarenta grados

.
.
.

hay días
/casitodos/
que empiezo a verlo todo muy claro
y además me arriesgo

y me gusta

.
.
.

tengo
tantas
cosas
que
contaros


tengo
tantas
cosas
que
viviros

.
.
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violeta, sept- 08

lunes, 15 de septiembre de 2008





ahora

que te echo de menos
me curo
aliñándome tus ojos con silencios
y esparciéndolos por todo mi cuerpo

para poder dormir

para que el catarro de vacíos desaparezca
sólo necesito tu calma
en forma de pastillas bajo tu lengua
entrando de puntillas por la ventana

/estés aquí
o en otro continente/


ahora

que suena la lavadora en la habitación contigua
que mis vecinos han dejado de gritarse
que alguien cuenta algo sobre la mejor forma
de cuidar las plantas en invierno
que tengo tu voz como murmullo de sobremesa

paseo
cuando ya no sé hablar en primera persona
observándome a mí misma
buscar tu mano peinándome
en ese impulso
tuyo
que acompaña tu forma de amasarme el cariño
que yo dejo encima de la mesilla
junto a tu tabaco y mis gafas rotas


ahora

que existen mares e idiomas de por medio
yo solo entiendo
de grandes pasos por las aceras nuevas
y las alas de un avión planeando
aprender a ser condescendiente
con algunos temores benignos
con un futuro sofá color granate
con las arrugas bonitas de mirarte tanto

y decirte por correo electrónico
hoy a cualquier hora de la madrugada
que esto
es sólo mi declaración de buenas intenciones
que sabes que llevo a la práctica cuando estás cerca
lanzada al mar que ahora nos inunda
como el mensaje en una botella

que
nunca

va a la deriva



violeta, septiembre-08

domingo, 7 de septiembre de 2008

.
.
.


me da miedo
acabar una tarde de sábado
viendo sofás
en un almacén de esos que llenan polígonos industriales
me da miedo que llegue el día
que deje de gustarme lamer
los lunares de tu espalda
que dejemos de contarnos sueños
que no sienta
eso
tan
eso
cuando caminamos cogidos de la mano
que no sé si te das cuenta
pero aprieto fuerte
para darme aún más cuenta
de la suerte que tengo entrelazando mis dedos
con tus cuerdas de guitarra
que tantas veces son caricias
que se cuelan por mi pelo
arrancándome malas hierbas

no quiero acabar comentando
los chismes de mis vecinas
no quiero rutinas que maten días bonitos
no quiero lunes que dejen de ser paseos en el espacio
y hago todo lo posible para que la vida
sea invierno cuando se obliga a ser verano
y no creo en que las amapolas tengan que florecer
porque sí
determinada estación del año

tengo miedo de que llegue la pereza
el conformismo
de que se me acabe la juventud que hoy tanto vivo
de no encontrar la magia en ver anocheceres
de que la ilusión no se refleje en tus ojos

tengo miedo
de acabar tiñéndome el pelo de rubio
para que no se me noten las canas
temo la noche que apague la luz
y deje de luchar por mi sonrisa

no quiero asumir lo normal y corriente
pero soy consciente
de que la vida también consiste en eso
y
que
eso
también me apetece

a veces tengo miedo
de comenzar a andar en línea recta
de no saber quererte como mereces
de dejar de ofrecerme sin nada a cambio
de que las cenas familiares se conviertan
en acontecimientos
donde sólo se saquen a relucir los trapos sucios
de empezar a esperar cosas
cuando ya aposté por sentirme participante

temo el instante
en el que deje de sentir la poesía
en el que no tenga nada que escribir
porque se me han secado las emociones

no quiero que llegue la tarde de domingo
en la que te pida que cuelgues las estanterías
ni curar mis tristezas
gastándome el dinero en ropa que ni siquiera me gusta
no quiero llegar a engrosar la lista
de generalidades cuando se llega a los treinta

me da miedo darme cuenta
de la distancia que me separa de mis padres
y de que el tiempo no se detiene
que de pronto me da por dormir la siesta
y de que trasnochar se me nota demasiado la mañana de un martes
no quiero arrancarme las arrugas con alcohol caducado

temo dejar de querer a mis amigos
no disfrutar del silencio que hoy me encanta escuchar a tu lado
dejar de pasear mis pies descalzos
porque toca limpiar el baño
no reconocerme tan tolerante como siempre creo
descubrirme en reacciones que siempre
me han chirriado en otros
llamar por teléfono a mi suegra
porque me ha gustado su regalo de Reyes

que deje de emocionarme un cariño
y prefiera un diamante engarzado


no quiero vislumbrarme distinta en mis propios principios

volver a castigarme
incidir en mi propio olvido

.
.
.

supongo que esto pasa
cuando se teme
nuestra categoría de humanos imperfectos

supongo que esto pasa
cuando nos hemos acostumbrado a avanzar a trompicones
y llega otra vez septiembre
y pienso en la cantidad de septiembres que ya han pasado desde entonces
y que este
de verdad
hay ganas de celebrarlo

supongo que esto pasa
cuando la felicidad decide quedarse
y cuesta hacerse a su tacto

supongo que esto pasa
cuando me veo reflejada en tu sombra
y me veo tan bonita
que no quiero
volverme de pronto


intermitente

.
.
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violeta, septiembre 08