miércoles, 31 de marzo de 2010

el regalo por estar mala(o)

Hay costumbres de la infancia que deberían mantenerse, claro que sí. Normalmente no me acuerdo de ninguna hasta que vuelven a pasar, años después, cuando la infancia es ya un cuento que nos contaron hace años...

Por ejemplo.

Ahora estoy viviendo un proceso catarral-gripal como causa de bajar en camiseto y jersey a descargar muebles y subirlos hasta casa (en esta historia de las mudanzas siempre haces cosas que nunca pensarías que ibas a hacer y que pudieras hacer...) Aunque en honor de la verdad debo decir que yo no soy muy atlética y mañosa para estas cosas físicas, así que no me llevé la peor parte ... El caso es que pues algo hice y una suda con estas cosas, manteniendo el glamur y la compostura, pero suda. Y sumado a que el sábado por la tarde hacía relente primaveral ... pues date: el resultado es que mi cuerpo dijo "chavala, con estos cambios de temperatura... qué pensabas...".

Y bueno, hago vida normal pero con la nariz rojita y pelada, con esa voz tomada como de fiestera permanente (yo, que quien me conozca sabe que sólo espabilo de noche con Rafaella Carrá y algo de petardeo ochentero...) y con cierta cara abotargada, como si me hinchara a cortisona para seguir viva. Y un constante "bzzzz" en cabeza y oídos.

Vamos, estar con gripe o constipado. De toda la vida.

Pues ayer por este motivo y por indicaciones de mi compañera de despacho (más porque no se lo pegara, creo yo, que por un interés altruista hacia mi salud) plegué el chiringuito laboral a las 3 de la tarde y me fui a mi recién estrenada casa, no sin antes hacer una visita fugaz al Carrefour y comprar sopa (hecha ya, qué invento).

Soy muy de costumbres. Cuando se está mala(o) nada mejor que sopa (esta era de verduras y gallina, como de pueblo, vamos, y además era "sabor suave" para "que les guste a tus hijos") y zumo de naranja. Lo suyo es que fuese natural, pero hoy en día los tienes con pulpa, que es como si te comieras una naranja entera sin respirar.

Comí. Con la barriga llena todo se ve de otro color. Me tomé los polvos recomendados por la famacéutica, polvos antidescongestionantes, contra el malestar leve o moderado y por si surge la fiebre. De esos que disuelves en un vasito de agua y debes tragarlo de un tirón, y se quedan algunos por ahí en el fondo del vaso ...

Y empecé a notar yo cierto fresquito, como de ganas de tumbarse en el sofá y taparse con la mantita, no por sueño, si no por ... no sé, cuando se está mala(o) esas cosas pasan, ¿verdad? El destemple propio del acatarramiento. Y eso hice, sin más objetivo que seguir viendo de reojo el programa de corazón de la tele de cada sobremesa.

Pero cerré los ojos y caí en un profundo sueño. Cual Cenicienta constipada. Y entre sueño y sueño hasta me escuché roncar suavecito porque claro, con la nariz en ese estado poco se puede hacer... Hasta que escuché el sonido de la puerta y ...oh! el príncipe encantado venía a que, con su beso, le pegara todos los virus. Pero en el amor ya se sabe, al final se comparten hasta las miserias... Miré el reloj...las ocho de la tarde! pero si yo estaba sólo tumbadita... en fin, ¿qué ha pasado para que me haya desmayado de esta forma...?

Y de repente llegó. Mi forro polar nuevo, que tanto ansiaba. El príncipe lo depositó sobre el cuerpo de la princesa destemplado y derrengado en el sofá, que lo recibió con una enorme sonrisa.

Fue mi regalo por estar mala. Es que estas cosas deberían mantenerse. Con la ilusión que hacen ...

Hoy lo he estrenado para venir al trabajo. En mi curro de perroflauta cuanto más informal vengas más caché adquieres, y si vas con alguna mancha de barro de "hoy he estado en el poblado", mejor. Y además como mi forro es negro me da un toque natural a la vez que elegante que vamos ... La nariz sigue rojita y la cabeza un poco latiéndome. Pero voy con mi regalo de estar mala.


Y eso mola.




... que no....?? :)


violeta, marzo- 10

5 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Sí que mola.

Yo, ígual que tú parece que imaginas, crees, sueñas o piensas, no sé muy bien si imagino, creo, sueño o pienso.

Pat dijo...

jejejeejeje! alguna cosa buena tenía que tener estar malita, no? de pequeña, a mi hermana menor le entraron anginas, y yo envidiaba que todo el mundo la cuidaba y le daba regalitos... yo también quería tener anginas jopetas! si hasta comía helados porque le dećian que era bueno!!!!! no era justo... Así que intenté ponerme malita yo también. Y comprendí. que tenemos que cuidarnos y darnos regalitos también cuando estemos bien. porque queremos. no porque carezcamos... :-)

un besote nena!
me mola eso del caché en base a las manchas de barro. juas jua juas!

Anónimo dijo...

¿imagino que sueño?
¿sueño que creo?
¿creo que pienso?

(reflexión originada por tu manera de publicar cada post, por eso que pones abajo, lo de: esto lo imaginó/creó...)

Unknown dijo...

Yo también estoy malita pero no he tenido regalo... algo debo haber hecho mal, jo...bueno, ahora que me acuerdo el repartidor me trajo una tableta de chocolate negro rico rico... eso cuenta?

besitos