miércoles, 28 de julio de 2010








tengo un móvil de esos que cuelgan del techo
que suelen ser de las más variadas formas
me gusta observarlo
como se observa a las cosas pequeñas y sencillas
con la ternura
con la admiración de haber conseguido mantener en pie sus orígenes
sin la corrupción de nosotros mismos pretendiendo salvar
más mundos de los que nos corresponden

cuelga justo enfrente de la cama
se bambolea
se mueve
pestañea
tirita
y camina a la pata coja
a veces con el vaivén de la poca brisa que entra por la ventana
y casi siempre con el viento de mentira que provoca el ventilador industrial

el móvil son unos cuantos ciclistas
colocados en las diversas varillas de metal
a diferentes alturas
que lo conforman
son ciclistas locos persiguiéndose en una carrera
en la que nunca se van a alcanzar
porque flotan en aires diferentes
aún así ellos giran
se retuercen
retroceden
y vuelven sobre su propio eje
tratando de darse alcance

pero otra cosa de la que no se dan cuenta
es de que todos son exactamente iguales
tanto
que podrían ser uno solo

así que esto solo es la metáfora
del que persigue a los otros sin saber que es él mismo
del que persigue sombras de otros
para tratar
por lo menos así

de encontrarse con sus iguales
en la misma línea de salida





imagen violeta, julio 10
texto violeta, julio 10

viernes, 23 de julio de 2010




Creo que no os había comentado que ya está aquí el número 6 de Es hora de embriagarse (con poesía), con nuevas secciones, el diseño más chulo y los/as mejores autores/as!!

Podéis verla si pincháis aquí

jueves, 22 de julio de 2010

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tengo el calor ya no de las nubes
ya no de la diferencia imperceptible entre los mundos
ya de tu estar
insistentemente para mi supervivencia
la llaga de una herida cubierta por tus manos se deshace
el sudor de tus ojos limpios
la perfección de tu rostro tan siempre
la eternidad si quisiera reflejarme

tus cejas
que marcan surcos de frente en frente
en una ventana con vistas al océano y a una sien despejada
la tensión de mirar hacia delante con fuerza y pestañeando
el bostezo de otras manchas de inquietud y taquicardias
el espacio entre tus cejas
el perfil de su esplanada
la amplitud de tus párpados vestidos de verano
un último aullido a la ausencia
mirarte
pensar en tus cejas como en el arco de luz o la siembra o la sábana

y algo
debajo de sus señas
hacen la risa en forma de ojos
una especie de contorsionista hoy a las tres de la mañana
me trajo su olor a familia
a cuerpo en el que reconocerme
y algo
debajo de sus cejas
en forma de rápido amanecer y agua sin sal ni azufre

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quiero decir:

todo





violeta, julio 10