matando chinos por Lavapiés
Sabía que así de primeras este título causaría interés. Quizá para mal. Aunque el contenido no tenga nada que ver. Bueno, la verdad es que sí lo tiene. Pero lo que os voy a contar es un ejemplo de nuestra sociedad de hoy en día, reflejado en un momento cotidiano.
De nuevo, mi amiga me contaba historias que yo no tengo más remedio que transcribiros aquí. Mi amiga que ahora se va a hacer las Andalucías y yo me quedo preocupadísima porque a ver quién me va a inspirar tanto como ella, menuda, chiquita y con sus gafas de pasta rojas y sus rizos saltarines. Menos mal que Almería está ... iba a decir cerca, que no es el caso, así que diré que menos mal que Almería, por lo menos, está.
Su padre nació en Lavapiés cuando Lavapiés aún no era un espacio de refugio de artistas, bohemios y escritores que se ocultan en sus corralas a medio derruir.
Pues resulta que no hace mucho, su padre, lavapiesero de sesenta años pero desde hace cuarenta afincado en Alcorcón nada menos, tuvo la oportunidad de volver a su barrio de origen por no sé qué motivo. El caso es que mi amiga iba con él en un Renault 5 amarillo ya bastante desteñido, que se quejaba de motor, de ruedas, de luces... y de todo lo que puede tener un coche que yo, perdonen, desconozco porque no es un instrumento que frecuente mucho, y menos en sus términos técnicos. Total, que llegaron a Lavapiés, y el buen señor, conduciendo por las estrechas calles del barrio, miraba sorprendido a la vez que aturdido por las ventanas. Era enorme la cantidad de personas inmigrantes que campaban a sus anchas por las calles de su Lavapiés querido, origen de su infancia y primera juventud. -Pero...¿¿¿te has dado cuenta qué de moros hay???- decía sorprendido. Mi amiga, consciente de no podía pedirle a su padre que a estas alturas de su vida abriera su mente al multiculturalismo, sonreía. -Si, padre, Lavapiés ahora es el barrio más multicultural de Madrid- ¿Multicultural...? ¿y eso que es? ¡Si está lleno de chinos!- Padre...-trató de calmarle ella. Pero ya era demasiado tarde, porque el hombre aceleró su coche cascado y con los ojos inyectados en sangre y gotas de sudor cayéndole por la sien puso su objetivo en un hombre chino que caminaba dando saltitos con un carro de la compra lleno de víveres para reponer las existencias de su "tienda de alimentación hasta las 12". -¡A por el chino!- gritó como un energúmeno. Mi amiga se asustó bastante y trató de tomar el control del vehículo desde su posición de copiloto; -padre, por favor, asuma la nueva realidad que nos rodea...- Pero... ¿dónde ha quedado lo castizo de mi barrio....?-
Parece que al final la cosa tuvo un final feliz. Su padre no causó un holocausto en ese barrio tan ejemplo de la existencia de tantos hombres y mujeres diferentes pero tan poco diferentes. Que conviven, que sobreviven.
En fin.
Qué voy a hacer sin esta fuente de inspiración, amigos y amigas. Tendré que hacer viajes al sur de esta España nuestra y tomar notas como una loca en mi cuaderno de bitácora ...
Me contaba que el otro día tuvo un percance en el metro, porque ya sabéis que ella hace de cualquier escenario cotidiano un lugar de aventuras maravillosas. Dice que iba ella caminando por el andén y una mujer se acercó diciéndole: -quítate de en medio, SIN SAL-.
SIN SAL
Por favor, reflexionemos sobre este término, sobre este concepto.. ¿Qué forma es esta de describir a una persona?. De hecho, ¿qué significa?, ¿es bueno, es malo?. o...¿hasta qué punto es bueno ... o malo....? Mi amiga quedó impresionada, sin saber efectivamente cómo reaccionar porque...no sabía si era un piropo o un eructo... Por si acaso, ella decidió darle una patada al subir al vagón cuando el metro llegó al andén y abrió las puertas. Dice que entre tanta masa de gente y confusión es complicado que nadie se dé cuenta de quién ha causado la agresión.
Me comenta que aún le falta probar los codazos. Y que tiene que hacerlo antes de irse a Almería porque, claro, ahí no hay ni tanta masa de gente, ni mucho menos metro, para probar la experiencia.
Así que me he ofrecido a acompañarla en breve a lugares de Madrid donde se suela juntar mucha gente y probar el tema de los codazos a diestro y siniestro. Aunque nadie tenga la culpa de nada. Da igual. Eso es lo de menos.
Si es su manera de despedirse de la Capital, qué le vamos a hacer. Yo la acompaño para tal actividad.
Para eso están las amigas.
violeta, febrero-10
1 comentario:
en una de estas se lo cuento!!!
Juas...
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