
[Forges en El País, 24 de junio de 2009]
y aprovecho para recordar un poema antiguo, que dediqué a las mujeres de mi vida:
MIAS
Mías
porque al fin y al cabo
yo soy del todo vuestra
como nuestras son las lagunas emocionales
que nadamos a la par
para hacernos compañía ...
Y de todas son las excursiones,
las primeras
_y últimas_
decepciones,
las primeras salidas
_y las últimas_
y el vernos desnudas para explicarnos
huecos de sinsabores
vacíos de frustraciones
que aún hoy no entendemos ...
Vamos a volver a reconocernos
después de los años
de los dolores y de los rencores a destiempo
y de los abrazos
que siempre serán los mismos
nunca más flacos, siempre así de fuertes
aunque nos hayamos descubierto hace algunos meses
y aún estemos aprendiendo a querernos
tan distintas pero igual de iguales ...
o nos hayamos visto nacer
con la mueca sorprendida
y la espera recompensada...
...Y a vosotras que sabéis los tonos diferentes
de mis mañanas y mis despertares ...
y conocéis el gesto que me disfraza de timidez
y el paso de mi danza cuando quiero bailar descalza
y la pesadilla que con vosotras duermo
acurrucada entre los mismos consuelos
y escuchando las mismas palabras
-simplemente bellas-
que cuando era niña ...
A vosotras que os he desvelado
el secreto divertido de mi sonrisa diaria ...
Mías
porque nos buscamos sin miedo
y recurrimos a las voces que nos templan
las distancias
que a veces no son más que tres pasos contados
que evitamos alargar
y entonces nos hablamos
como si no pasaran cambios
como si no dejásemos atrás decisiones
que nos han costado más de un desvelo...
como si no llegásemos a encontrarnos
en las ondas concéntricas
que nos devuelve el espejo ...
Os quiero siempre libres,
felices,
guapas.
Siempre Mías.
Y os quiero siempre
siempre
plenas.
Y me quiero siempre vuestra...
violeta. diciembre, 2006

