viernes, 7 de octubre de 2016
sábado, 17 de septiembre de 2016
...yo sólo digo que se viene algo bonito... algo que nace de unas manos que se dispusieron a amasar emociones, a transformarlas en letras silenciosas que a mí aún me están gritando entre las uñas; algo que al final es el resultado de mis vivencias, de mi forma de vivirlas.
porque la poesía siempre ha estado ahí: a veces más colega, a veces más esquiva, más miedosa, más valiente; acompañándome compañera, o castigándome por haberla dejado un poco de lado.
siempre lo he dicho:
/reconozco
y es cuando escribo/
jueves, 11 de agosto de 2016
tengo la extraña costumbre de reventar los espejos
de sentirme libre cuando algo muere y me arrastra
de gemir sin despedida
pero cuando piso, cuando dejo marcada la huella ahí
en la alfombra de tacto extraño
en forma de venganza, de re afirmación
de reencuentro,
siento crecer cada equivocación y cada acierto
y hay una laguna clara que se estira magnífica en mis pulmones
y miro hacia atrás para tomar impulso o regresar a la cueva
donde nacieron mis alas
soy yo
son las ganas de defenderme
de aprovechar que las manos me crecen grandes a los lados de la boca
y me observo
desnuda
me veo limpia
transparente a los ojos del que se esconde como si pecara y fuese consciente de ello
con alguien que canta en mi oído
como si todo fuese una nana
y ya deja de importar el duelo, los años que no pasaron
y las esperas sin comida, sin espera, sin latido
mañana seguirá siendo agosto
pero tú tendrás los sueños templados
y vendremos
aquí
al espacio desconocido entre nosotros
para beber el agua de lluvia que quedaba
y aprovechar
los últimos reflejos
del eco del borracho
que esta noche
dejará de pensar en que la calle
siempre es
el refugio de los pobres
violeta. agosto2016
Imagen: Cuatro Caminos, MadriZ. (violeta)
domingo, 24 de julio de 2016
habrá que admitir
que no todas las ciudades
tendrán esos ojos
mirándome como si
en cada esquina
fuese a estallar un crepúsculo
que no todas las ciudades
tendrán esos ojos
mirándome como si
en cada esquina
fuese a estallar un crepúsculo
y que detrás de cada historia
y de cada combatiente
estaremos
nosotros
intentando reconstruir nuestro
pequeño mundo de ahora
y de cada combatiente
estaremos
nosotros
intentando reconstruir nuestro
pequeño mundo de ahora
porque yo hace diez años no conocía
cómo pueden volar las estrellas
si no tienen alas
o cómo hay doscientos millones de personas
de las que nunca adivinaré el nombre
y que más allá de las palabras había
un murmullo
inquietante
sobre el que ir aposentando toda una letra
de una canción
que ahora reposa con el rostro lleno de imágenes
en un semisótano
con luz natural y olor a orquídeas
cómo pueden volar las estrellas
si no tienen alas
o cómo hay doscientos millones de personas
de las que nunca adivinaré el nombre
y que más allá de las palabras había
un murmullo
inquietante
sobre el que ir aposentando toda una letra
de una canción
que ahora reposa con el rostro lleno de imágenes
en un semisótano
con luz natural y olor a orquídeas
a veces los abrazos de un desconocido
me reconcilian con esa sombra etérea y lánguida
que trato de mantener a raya hasta la medianoche
me reconcilian con esa sombra etérea y lánguida
que trato de mantener a raya hasta la medianoche
porque los desconocidos son mis eternas dudas
siempre
sobre cómo soy, cómo fui
dónde me quedé
y sobre todo, para qué lo hice
siempre
sobre cómo soy, cómo fui
dónde me quedé
y sobre todo, para qué lo hice
y los restos del baile, o de la lluvia
o de paseo infinito hasta el borde del océano
que sea dejando que me toque mi propia piel caliente
y pensando que a alguien le siguen pareciendo gigantes
mis escasos ojos miopes
que van cargados de ganas de mirarme a mí misma
con la misma intensidad
con la que a veces
también
respiro
y busco
compartir ese aliento
o de paseo infinito hasta el borde del océano
que sea dejando que me toque mi propia piel caliente
y pensando que a alguien le siguen pareciendo gigantes
mis escasos ojos miopes
que van cargados de ganas de mirarme a mí misma
con la misma intensidad
con la que a veces
también
respiro
y busco
compartir ese aliento
Violeta. Julio2016
sábado, 23 de abril de 2016
quisiera tener la vida
del que no se preocupa
del que resiste el cansancio
y más tarde pierde el tren sin importarle
del que no se preocupa
del que resiste el cansancio
y más tarde pierde el tren sin importarle
hoy recorrí medio mundo sin darme cuenta
no pensé en las distancias
tampoco en la muerte
sólo me mostré solícita
ante los reclamos del amor y el viento
no pensé en las distancias
tampoco en la muerte
sólo me mostré solícita
ante los reclamos del amor y el viento
y supo la noche reconocerse despacio
bajo la edad de los pantanos
tratando de envolver el verano
en la única marca de la infancia
bajo la edad de los pantanos
tratando de envolver el verano
en la única marca de la infancia
las raíces no se arrancan
tampoco se pierden
ni las señoras con ganas
de lanzarse a los tejados
tampoco se pierden
ni las señoras con ganas
de lanzarse a los tejados
los dedos se mueven deprisa
contando estrellas
contando estrellas
a estas alturas del viaje
tengo ya
tantos kilómetros a la espalda
como llanuras siniestras
que atravesé sin luz ni rostro
tengo ya
tantos kilómetros a la espalda
como llanuras siniestras
que atravesé sin luz ni rostro
hoy era una tarde de parque
pero me vine aquí
a contarme a mí misma
que me merezco un jersey azul
y un espejo de nombres
y también
más de un poema
pero me vine aquí
a contarme a mí misma
que me merezco un jersey azul
y un espejo de nombres
y también
más de un poema
violeta, abril2016
lunes, 29 de febrero de 2016
la vida es extraña. a veces estás ahí, viendo cómo la boca se te llena de cataratas y tú aguantando para no tragar la espuma de cristales de los otros. y otras veces, sin embargo, pones la cara para que el primo, la hermana, la vecina...hasta el cuñado, no reciba el zarpazo del silencio. y te miras en el único espejo que no ha quedado hecho añicos después de la batalla y piensas: pero vamos a ver, dónde tendría que estar yo ahora mismo. qué plato roto debería estar pegando o qué huida o qué herida o qué historia o qué. qué. dónde quedarán las olas cuando no las saltas, quizá las recojan algunas manos que no vemos en la orilla; dónde quedarán esas olas que no salté con mi padre de niña en el mediterráneo que a veces es lugar de recreo estival de las familias, y otras veces tumba de los que miran a esos otros haciéndose el muerto, como si aquello fuese una burla. a veces el camino es como si se encogiese, crees que a la vuelta de la esquina estará el horizonte sin mareas pero sólo era una curva perdida que te anima a descalzarte y acabas andando sobre restos de tiburones con los pies inflamados de pisar aquel mundo cuando era arena. pero era la arena de los otros. hubo un tiempo en que me daba miedo salir de casa y era un esfuerzo continuo luchar contra doce o catorce nuevas horas que quedaban por delante, observaba entrar el metro en la estación como si fuese un fantasma y sin saber si quería que fuese un gusano extraño que venía a zamparse mis últimas fuerzas, o una especie de dragón como el de la Historia Interminable que me llevaba lejos, más allá de esos túneles. pues eso, que a veces los poetas se equivocan, y los cirujanos y los submarinistas. y los seres humanos. y nosotros. y nosotras. que nos hacemos mayores y tantas veces renunciamos y tantas veces dejamos de esperar y tantas veces empezamos a creer cuando ya no hace falta. y a crecer al revés, como si la soledad nos observase desde dentro. y lo único que tiene sentido es detenerse, contar hasta diez y dejar de ser fuerte. decidir plantar un árbol y quemar los últimos restos de algo, lo que sea. y ser mujer, eso ya es otra historia, más bien la primera historia. y darse cuenta. revolver todo lo que queda en la memoria y traerse de nuevo al primer plano, eh, primer plano de unos ojos que miran más allá de lo que ven. a veces el sol parece una piscina repleta de canciones o susurros que alguien te cuenta, pero no importa porque ya has descubierto lo cerca o lo lejos que puede quedar cualquier trozo de piel, si uno se lo propone. y todo esto es hablar por hablar porque al final ahora me levantaré de esta silla de oficina que no está en una oficina y me iré a estirar la espalda al lado de jubilados y señoras que se cuentan la compra del mercado y pensaré que nunca me he sentido más libre y menos libre, más anciana y menos anciana. y cuando esté dando explicaciones al jefe, visitando viviendas sociales en barrios pobres, creo que dejaré caer alguna lágrima. porque la vida es extraña, es ... se contiene en una palabra bonita pero es extraña. y dejaré que la cera derretida apague el fuego, y acunaré la paciencia. y pensaré: bueno, por lo menos -aún- yo sigo teniendo la oportunidad de elegir. y de tener miedo.
[nihilismo. escritura automática. violeta, feb, 2016]
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