El lunes día 8 de marzo es el día internacional de la mujer trabajadora.
De un tiempo a esta parte no me gusta que haya Un día de.
Pero cuando leo esto:
"... el salario medio de las mujeres es entre un 20% y un 30% menor que el de los hombres en todas las CC AA. La media es del 26,3%. En 2007, el salario promedio anual femenino fue de 16.943 euros y el masculino de 22.780. Es una de las brechas salariales más altas de la UE (cuya media es del 17%)
La formación es un factor de igualdad entre hombres y mujeres a la hora de conseguir un empleo, pero no para equilibrar los salarios. Cuanto más altos son los estudios ellos tendrán un sueldo mayor y la brecha no dejará de abrirse. ¿Por qué? De nuevo esto va asociado a la disponibilidad horaria, una rémora en la carrera profesional de las mujeres en el momento en que deciden tener hijos o han de hacerse cargo de los ancianos.
La tasa de empleo de las mujeres con hijos dependientes es del 62% en la UE, mientras que para los varones tener familia apenas influye: su tasa de empleo sigue siendo alta, de un 91%. Y ese problema permanece con estudios y sin ellos.
"Una mujer tendría que trabajar un mes y 22 días más que un hombre para ganar el mismo salario, según los estudios europeos" (Comisión de la Igualad del Congreso)
Hay que distinguir discriminación de desigualdad salarial. La discriminación se produce cuando la mujer cobra menos por el hecho de serlo en un trabajo igual o de igual valor. Está prohibida por ley (tanto en el artículo 28 del Estatuto de los Trabajadores como en el 14 de la Constitución) y puede lucharse contra ella en los tribunales. La desigualdad salarial es un problema más complejo porque tiene causas diversas y muchas veces, un disfraz sutil. Hay desigualdad por una mayor temporalidad en los contratos femeninos (la tasa es del 25% frente al 17% en el empleo masculino); porque los complementos salariales benefician más a los hombres; porque sus trabajos, por lo general, están más valorados; porque ellas no llegan a según qué puestos. Más del 80% de los contratos a tiempo parcial son de mujeres y la economía sumergida les afecta también más a ellas (en tareas de limpieza, servicio doméstico, comercio al por menor...).
"Las cifras indican que el mercado laboral ofrece un 30% menos de beneficio a las mujeres", dijo ayer Marisa Soleto, de la Fundación Mujeres. "Es difícil encontrar dos puestos idénticos con sueldo distinto. Muchas veces se dice que la diferencia se produce por la aplicación de 'criterios objetivos'. Pero, incluso aunque lo sean, inciden sobre todo en las mujeres". Puso un ejemplo: los pilotos de Iberia cobran un complemento por horas de vuelo, horas que no pueden acumular cuando están embarazadas. "Una mujer de 40 años con dos hijos estará dos niveles retributivos por debajo de un hombre que no haya tenido esas interrupciones. Las horas de vuelo parecen un criterio objetivo, pero éste es su efecto".
El análisis a grandes rasgos está claro: falta una mayor implicación de los hombres en la vida privada que descargue a las mujeres; dejar de feminizar los contratos temporales y a tiempo parcial; dejar de valorar más cualquier trabajo por el hecho de que lo haga un hombre -se habló ayer, por ejemplo, de cómo los cristaleros (hombres) cobran más que las limpiadoras (mujeres) en los mismos centros de trabajo-; que lleguen más mujeres a las organizaciones sindicales y a la patronal para la negociación colectiva; controlar la cuestión de los complementos; seguir incidiendo en la Ley de Igualdad, en las sanciones a las empresas que la incumplan... Pero hará falta también un análisis de trazo fino para detectar de forma muy pormenorizada las desigualdades en cada sector, en cada empresa, y ponerlas fin una a una. Sigue necesitándose más información".
(El País, 23 de febrero de 2010)
Entre otras, claro.
Pues eso.
4 comentarios:
no debería existir tal día viole, pues desde el principio de los tiempos se nos tendría que haber tratado por igual, pero es bueno que este día siga marcado en el calendario para aquellos cavernícolas que se creen aún superiores.
así se escribe y se habla y se cuelga, Violeta. Ojalá lleguen días en los que no nos marquen uno para nosotras... abrazo
Yo me niego a trabajar, al menos por una temporada, ya que estoy cobrando paro y, además, soy así de jefe y de digno. Todos somos distintos, aunque iguales. Pero en lo laboral -estoy de acuerdo contigo- hay mucha injusticia y nada tengo que añadir a lo dicho.
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