martes, 21 de febrero de 2012




[paraísos temporales]

tú y yo bailamos sobre el Bósforo helado
y había alguien que sonreía desde el puerto
mientras repartía bocadillos de pescado a los niños

la civilización se agolpa en las muñecas
y hay edificios colocados como piedras arrastradas por el viento
al borde del camino
en las manos de las mujeres

ellos están ahora en el momento de la esperanza
y viajar allí es comprobar
 que no siempre el paso del tiempo corrompe la vida
son otros los que llegan y no pueden demostrar nada
sólo que el  hueco entre oriente y occidente
es algo más que un barco que va a la deriva

la pobreza a veces se tiene en el alma y no en las calles
había ruido de alegría, tiendas de diseño entre adoquines levantados
y la sencillez de los que viven siempre en una calma revoltosa

todos nos parecemos justo en ese vértice
en el de los zapatos desgastados
o en el del idioma imposible

la nieve vistió de frío la cúpula de Santa Sofía
y dentro alguien se refugiaba al calor del silencio
podía recorrerse el camino de la paz entre sus lámparas
hasta llegar al infinito y no querer salir nunca

tú y yo estábamos al otro lado de Europa
ese espacio ahora sin identidad y quién sabe si futuro

tú y yo estábamos queriéndonos a los ojos
refugiados en lo que ofrecen los paraísos temporales
sabiendo que a la vuelta volvería a haber periódicos
injusticias, violencias, locuras
y una especie de tierra nuestra
que genera desidia el volver

y también miedo


violeta. Febrero 2012

Imagen: Adrià Navarro. Barcos en el Bósforo.

2 comentarios:

Violeta dijo...

...pues sí, las cosas por esta Españñña nuestra están en un plan que..¿por qué no quedarse siempre en la contemplación de esos paraísos temporales? :)

Eugenio dijo...

bueeeeno, pero aquí nos hacéis falta... que conste
¡un besote!