miércoles, 28 de julio de 2010








tengo un móvil de esos que cuelgan del techo
que suelen ser de las más variadas formas
me gusta observarlo
como se observa a las cosas pequeñas y sencillas
con la ternura
con la admiración de haber conseguido mantener en pie sus orígenes
sin la corrupción de nosotros mismos pretendiendo salvar
más mundos de los que nos corresponden

cuelga justo enfrente de la cama
se bambolea
se mueve
pestañea
tirita
y camina a la pata coja
a veces con el vaivén de la poca brisa que entra por la ventana
y casi siempre con el viento de mentira que provoca el ventilador industrial

el móvil son unos cuantos ciclistas
colocados en las diversas varillas de metal
a diferentes alturas
que lo conforman
son ciclistas locos persiguiéndose en una carrera
en la que nunca se van a alcanzar
porque flotan en aires diferentes
aún así ellos giran
se retuercen
retroceden
y vuelven sobre su propio eje
tratando de darse alcance

pero otra cosa de la que no se dan cuenta
es de que todos son exactamente iguales
tanto
que podrían ser uno solo

así que esto solo es la metáfora
del que persigue a los otros sin saber que es él mismo
del que persigue sombras de otros
para tratar
por lo menos así

de encontrarse con sus iguales
en la misma línea de salida





imagen violeta, julio 10
texto violeta, julio 10

2 comentarios:

Tesa Medina dijo...

Y también una metáfora de vivir en círculos concéntricos dejándose llevar por la inercia de la corriente, si tomar decisiones, sin arriesgar perderse y equivocarse, y arriesgar en un nuevo camino menos trillado.

Anda que no me inspira tu poema y tu móvil que hasta me pongo trascendente.

Un abrazo, Violeta.

Tesa Medina dijo...

¡Buenoooo! quita algún "arriesgar" que me he hecho un lío. Esto son los calores, nena.

Besos,