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tengo el calor ya no de las nubes
ya no de la diferencia imperceptible entre los mundos
ya de tu estar
insistentemente para mi supervivencia
la llaga de una herida cubierta por tus manos se deshace
el sudor de tus ojos limpios
la perfección de tu rostro tan siempre
la eternidad si quisiera reflejarme
tus cejas
que marcan surcos de frente en frente
en una ventana con vistas al océano y a una sien despejada
la tensión de mirar hacia delante con fuerza y pestañeando
el bostezo de otras manchas de inquietud y taquicardias
el espacio entre tus cejas
el perfil de su esplanada
la amplitud de tus párpados vestidos de verano
un último aullido a la ausencia
mirarte
pensar en tus cejas como en el arco de luz o la siembra o la sábana
y algo
debajo de sus señas
hacen la risa en forma de ojos
una especie de contorsionista hoy a las tres de la mañana
me trajo su olor a familia
a cuerpo en el que reconocerme
y algo
debajo de sus cejas
en forma de rápido amanecer y agua sin sal ni azufre
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quiero decir:
todo
violeta, julio 10
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