lunes, 24 de marzo de 2008



(Imagen: Manhattan, por Claudio Lami)


si se traducen
suenan igual
las sirenas de las ambulancias
que matan enfermos de pánico entre sus ruedas

pero corren distintas las mañanas
vistas
en el idioma del extranjero
como extranjeros son mis pétalos entre tus dedos
como extranjero es pretender
que hoy te me derrames
porque
ya
para mí
eres ese extranjero
que me observa en la cola del aeropuerto

llueves en esta ciudad sin límites previstos
donde está de moda saltarse los límites
sólo
porque está de moda
y me refugio de esa lluvia
que es tu ya-no-lluvia
en los zapatos de otro
que me cala hasta la lengua
y que siempre será un fantasma al lado de tus piernas
y quisiera recorrerte con este mismo mapa
/linea 9
downtown
dirección sólo hacia ti
sólo para mí
tú/

pero resuena tu huida
en las vías suburbanas
donde dormitan los borrachos
y se aburren los vagabundos
y espero en el andén
a que vuelvan a despegar mis alas
por necesidad
o por inercia

y corren las ratas de rabos carcomidos por mi suburbano
pero nadie detiene su paso

hoy Nueva York
y son ahora las ocho menos cuarto a.m
seis horas más en tu vida ya sin mi vida
que se suman a otras tantas que ya separamos en Madrid
a 5.740 kilómetros de distancia de esta zona cero
/mi alma sin tus edificios/

aquí
ahora
y allí también

qué estarás haciendo

paseo Central Park
pero tú no
pero en el lago de la Gran Manzana
no
pero en la Avenida Madison
con tu no
arrastro un poco la rutina neurótica de sus habitantes
que me persiguen
y no
mirando al suelo
o llorándose las vidas en paralelo
ignorándose en la cercanía

como tú y yo

igual que paseamos por Malasaña
pero hoy ya no

a veces los nombres de las calles y de los países son indiferentes

en Nueva York o en Madrid
existen las mismas oficinas plagadas de robots grises
metálicos
golpeando teclas y contraseñas
y turistas convertidos en iguales
/como yo turista en tu cuerpo de extranjero
como yo golpeando las teclas para adivinar tu contraseña/

y entre la masa uniforme
que va de compras
que se separa
o se suicida
o se arrepiente después peroyademasiadotarde
y tu
no
para romper lo incoloro

y los pasos de cebra
los taxis amarillos
los taxis
los metros con próxima estación

pero mañana no querrás acompañarme a merendar
a orillas del Hudson para ver la Estatua de la Libertad
y la libertad sin estatua que nos merecemos

hoy tú tampoco te vistes de seda para mi entierro en este asfalto

hoy tú no te lanzas conmigo desde el rascacielos
que me avanza invencible por el infierno
que yo trepo valiente
a pesar de tu


no

pero nos cogemos de la mano para evitar el vértigo que produce Manhattan
y luego nos soltamos como si nos picara llegar a Tribunal
línea 1
línea 10

pero esta sombra que te sustituye
hoy sí
me hace la cena de bienvenida


violeta, marzo-08


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http://sinaromas01.blogspot.com/2008/03/calma.html

Gracias, Henry ;)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es la primera vez que comento en tu blog.
La distancia, y más desde Nueva York, nos lleva a estados de anhelo. A mi me pasó cuando anduve por aquellas calles hace ya algunos años. Añoraba todo lo que tenía aquí.

Besos y Abrazos. NOs leemos. NOs vemos. A disfrutar.

PD: tienes buenos poemas. He leído alguno que otro y seguiré.

Adrià dijo...

Tu y tus manías de bajarte en todas partes, allí tienen Pacific o el yankeee stadium que también mola….

De nadas, más bien gracias a ustedes “talentosas”…

Adriana Lara dijo...

Hay un poema de Borges que dice Whitman canta en Manhatan. Me lo recordaste (y no es poco el elogio)

Bren dijo...

y a mi me hizo acordar a un poema de bendetti, pero en vez de paralelear, prefiero decirte que bello me ha caido lo que has escrito.
saludos