al margen de los niños
que mal viven abandonados por la riqueza de otros
de los soles que se van helando
de las armas disparadas
de los silencios inadecuados
de las guerras fonéticas
y de malas suertes cotidianas
por las que odiamos
A.
tiene apenas 30 años
unos sueños por los que intentar defenderse
y se muere de cáncer
J.
pasó media vida salvándosela a su hijo
y ahora tiene que clavar sus dedos
como puntas de hierro
al borde de la cama del hospital
/y es por ésto que no creo en dios
y que
de hecho
me obligo a no creer en dios/
violeta, dic 07.
2 comentarios:
Grazie :)
A ver si la próxima nos vemos por allí!
toma final
me cago
en
dios
Publicar un comentario