martes, 23 de octubre de 2007



Gotelé

te cedo mi casa
para que me bailen tus muñecas
mi casa
para tus ojos
/sus pestañeos/
sus paredes para tu ombligo licuado

y más tarde

mi casa
para que sea azotea en tu pelo lacio
y en el recibidor plantes tus manos
y en la sala una penumbra llamada instante

y ahora

que me habitas con tus brumas
/como el gotelé/

en la habitación una fugaz manera de quedarte

mi casa
para tus pies descalzos
y tus dedos llenos
de anillos de cobre

y nanas pasadas por agua en el quemador eléctrico
en el desván lleno de pelusas de tu sombra
que se levanta
insomne
porque no puede volver a matarme

y entonces

mi casa para
una jornada donde el único espíritu
que queda
es tu mandíbula derecha
absorbida por mi boca

tu lengua fría limpiándome el rodapié

y ya

tú eres mi casa


violeta, octubre 07

7 comentarios:

Marcus dijo...

pues fijate, yo soy más de pintura lisa...

Gloria dijo...

pues no os riáis (que os como a cachos) pero a mí el gotelé siempre me ha parecido una cosa muy poética, muy de almas pegadas, hortera en su decoración, vale, pero poética en su esencia (aunque eso de "esencia" también sea una gotelada)

Anónimo dijo...

Gotelet is supersexy!

Anónimo dijo...

Gotelet is supersexy!

Anónimo dijo...

Gotelet is supersexy!

isabel dijo...

marta ha comido ajo...

;)

elnaveiras dijo...

yo soy más de platos de cuchara