lunes, 22 de enero de 2007

Piel de purpurina azulada


...soy viento imperceptible,
soy excesiva,
soy difusa y demasiado precisa...
me desconozco
y tampoco sé si quiero conocerme...
...pero me contradigo
y te regalo mi cuerpo vestido
de piel
y de purpurina azulada...
Y reconozco que ayer volví a las andadas,
volví a dejar caer otra vez mi boca en el beso imaginado.
Lloro porque te he descubierto, así de bueno, así de malo...
aún así de poco conocido,
aunque hasta sé cómo es la última caricia
que te guardaste en el bolsillo.
Me rompo a la vez de alegría y de pena,
me convierto otra vez en la niña
a la que le daban miedo las sombras vagabundas
en la noche tan inquieta...
...pero conseguiste que se me desprendieran gritos de la garganta
que me tuve que tragar para que no se oyeran...
...y quiebras mi muro ante el impedimento de mis secretos...
cuidas que mi última lágrima caiga en la palma de tu mano.
Me gusta refugiarme de ti en la profundidad de tu abrazo,
aunque luego sé que me rescato con otro
y también te engaño...
Me sonrío y yo misma me desarmo,
a veces me arrancaría de la cabeza las ganas de querer tocarte
en los sueños de la siesta de mi habitación vacía.
Y ahora mismo me vuelvo a colocar el gesto
para que tú lo sigas...
Me dejo y me revuelvo,
viajo desde la quietud más tormentosa
hasta el dolor que trae el paso por la herida desangrada...
Y me pierdo si te olvidas de recordarme,
me siento si decides no volver a andarme.
Cierro los ojos para evitar que vuelvas,
los abro,
y te prendo de mi frente con una chincheta.
Me pinto los labios de verde,
quisiera saberte
a manzana con sabor a fresa...
...que recorras la longitud de mis piernas
con todo el tiempo que tengas.

Que te vengas, que te vayas
porque te echo de mi lado...

Que me hagas peinados
con el mar embravecido de mi melena,
que me vuelvas a susurrar mentiras
mientras siento que me parto
en
dos
cada vez que te acercas.

Que estés,
que sigas estando...

...o que no.

Ya te he conocido,
ya sé que existes.

Ya sé que coincidimos...

Ya sé que te quiero de esta manera mía
tan de extremos,
tan de no saber si es querer
o si es necesidad...
Si podría echarte a patadas del sitio de mis juegos
o si te has quedado
tan dentro
que ya no sé en qué rincón remoto de mi cuerpo
puedes estar...


Violeta (Ene-07)
(Fotografía de Natxo Zenborain. "Mujer en azul")

1 comentario:

La_Hierbas dijo...

Es preciosa Vio....tantas semanas juntas y allí no descubrí a la poeta que se escondía dentro...
ah, que ¿quién soy? Soy anita, tu ex compi de Adicae...aquella desastrosa experiencia de la que tantas cosas buenas hemos sacado, por ejemplo conocernos!!
un besito