soy septiembre
y me hago nido
haciendo que mis piernas sean cascabeles sordos de lluvia
y refugiándome del último agosto
.nada impide que cierre los ojos
como un mar dislocado.
el final se observa allá a lo lejos
como un paseo sin rumbo
deslizo la mirada sin saber qué queda
de
mí
respiro y me escucho al otro lado
hay latidos que no reconozco
/suenan como la guerra que yo no represento/
hay mareas que siguen sin ser mías
hay huecos en las manos secas como madera
y yo no tengo una percepción clara de ir
ni tan siquiera
en la dirección equivocada
me hago arrullos con la voz que yo me canto
hace frío en el lugar más caluroso del planeta
se me agrietan las palabras
sólo me queda hacer de la espera un enorme cisne blanco
soy septiembre y me hago nido
me hago arrullos con la voz que yo me canto
ya no hay cisnes, ya no hay
el calendario suma días como hojas sin caricias
siento arrugas en los pliegues de mi tiempo
cae la tarde sin que yo pueda impedirlo
busco otras mañanas en un intento de acto de fe
noto el peso de algo líquido sobre la espalda
porque ya no hay cisnes
nada es blanco
. ya
no hay.
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