lunes, 15 de abril de 2013





no sé cómo decirte
que lo que a ti te pasa es esa edad
y lo pienso mientras reposas tu cabeza plateada en mi hombro
como si fuese una antorcha apagada

aún no eran las ocho de la mañana
y envuelta en tu batín rosa me dabas la sensación de quebrarte
de ir arrodillándote poco a poco
pidiéndote perdón por tener tantos miedos
por no reconocerte en tus manos siempre fuertes

y  con treinta años más a tus espaldas
me preguntas a mí si esto pasará algún día
y yo entonces parezco una eterna superviviente
/supongo que la juventud tiene la culpa/

qué hace que miremos atrás y ahora nos cubran las dudas
tenías ojos de no haber dormido y haber pasado la noche entre brumas
los fantasmas no existen
pero se agolpan escaleras mecánicas y carreteras secundarias
en las esquinas del pasado
la mente como un espejismo de lo que nos espera

buscaste tus pastillas en el armario
mientras empequeñecías y los pies se te hacían diminutos
 en tus zapatillas de felpa
dónde está la cara iluminada
dónde están los deseos, las ganas, los planes

hace casi quince años que puedo acariciarte el alma sin mirarte desde abajo
sin saber ahora quién es la madre
quién reconforta

y en tu espalda aguardan aún muchos viajes
siempre tendrás esas piernas bonitas como de mujer felíz
que baila en las verbenas
dos líneas azules en tus párpados
como el cielo al que mirar cuando hace falta

si quieres te acompaño yo ahora en los paseos agarradas del brazo
como cuando yo te decía que la locura se posaba en mi rostro
sin saber ahora quién es la madre
quién reconforta

tenías ojos de no haber dormido y haber pasado la noche entre brumas

y lo pienso mientras reposas tu cabeza plateada en mi hombro
como si fuese una antorcha apagada

hace casi quince años que puedo acariciarte el alma sin mirarte desde abajo


violeta, abril 2013


1 comentario:

Tesa Medina dijo...

Es un poema precios, Violeta, lleno de rincones tiernos, de huecos donde dejar reposar los versos cómplices y la nostalgia de la niñez, lleno sobre todo de complicidad y amor...

Un abrazo, poeta.