domingo, 15 de enero de 2012

la muerte tiene los dientes largos
y es como
un anochecer con relámpagos

allí en las esquinas
donde todos duermen
trae lágrimas parecidas
al silencio de los invencibles

son esperas
razones de más
y recuerdos
parecidos a espamos cuando sacuden
con violencia
vidas y familias

la muerte
son brazos que crujen al paso del vendabal
y el tiempo
que ya cuenta de otra manera

la debilidad de las pestañas
que soplan allá donde
el frio
reposa una llamada

.y gigantes adoquines
que no tienen quién los pise.

un ausente y un quejido
la máquina detiene aquel sonido cotidiano

vinieron extraños visitantes a dejar su marca
en huesos y pulmones
y la muerte se hace tan real en forma
de sala blanca
y dolor de todos

son momentos donde cada inspiración cuenta


pienso en la muerte
       
            .el alfiler sostiene un latido.





violeta. enero 2012

3 comentarios:

Alverná dijo...

Uffffff. O yo imagino mucho o lo que dices es lo que dices.
Mucho ánimo!
Y gracias por este y anteriores.
Besos.

Violeta dijo...

Hola Alverná :)

gracias por visitarme, lo primero.

Bueno, este poema no es por ningún motivo en concreto, sólo que cada vez voy siendo más consciente del paso del tiempo, en mí y en mi gente. Y lo escribo :)

Gracias por pasarte y visitaré tu blog! Saludos!

Alverná dijo...

Qué alivio. Ese "alfiler sosteniendo un latido" me escalofrió de pies a cabeza... me alegra que sólo sea tu diferente inspiración.
Cálidos saludos!