miércoles, 25 de noviembre de 2009





He dispuesto en mi rostro surcos inconfundibles.
Me he puesto el delantal de luto
y me he dejado ir al borde de la acera.

(Hay un banco vacío en el que me he sentado
para morir un poco y de una muerte rara.)

Pienso en cómo te quise.
Yo no voy a aclararte de dónde me ha nacido
este dolor que crece a golpe de tristeza.
Pasa gente.
Hace ya mucho tiempo que no te explico nada
porque hace mucho tiempo que perdí la esperanza
de envejecer contigo.
Es domingo.

(El perro es otro espacio.
Una muerte distinta en medio de la calle.)



(Elsa López, "El amor imperfecto". 1987)

3 comentarios:

Ángel Muñoz dijo...

a muerte con esta causa viole.

Adrià dijo...

Preciosa!...Ayer fue bonito, guitarrika poemos y buena gente.

Te veo en un rato.

Tesa Medina dijo...

Me hubiera encantado estar ahí entre poemas, música y amigos.

A ver cuando montáis algo parecido por Barna.
...
Hay mucha tristeza y dolor en las que consiguen escaparse del infierno vivas, aunque sientan en sus entrañas esa "muerte rara" que las acompaña por mucho tiempo.

Las hay que mueren, de muerte violenta, a manos de los que algún día creyeron amarlas. Qué tragedia, qué despropósito.

Una abrazo, Violeta.