domingo, 25 de octubre de 2009

últimamente temo más que nada el paso del tiempo
que hace mella en las manos de los míos
y profundiza sus ojeras
y convierte las voces en más cansadas y amables

pienso en la muerte
en mitad de una cena romántica
y la sordera de mi padre
me ataca con su sonrisa burlona
y las décadas y los veinte años saltan de tres en tres las barreras
y se despliegan con toda su artillería y sus flechas afiladas

cuando murió mi abuela
yo todavía no sabía lo que era la muerte
y me dijeron que se había ido a descansar para siempre
al país de lo maravilloso
pero yo supe que mi madre no durmió aquellas primeras noches
en las que tuvo que aprender a ser huérfana
y sé que su madre se le aparecía en sueños
y se despertaba bañada en sudor y vértigos

nunca he ido a un entierro
me he sentido incapaz de ver caer la tierra a puñados
en el cuerpo inerte de los que amo
algunos tan jóvenes y tan sorprendidos por marcharse

temo la muerte de los míos
y la vejez
porque sé lo que eso significa
y también temo la enfermedad
porque sé cómo se aparece de forma trágica y devastadora

cada vez más valoro la presencia insustituible de mi familia
y de las personas a las que quiero y necesito

aunque también sé que para seguir viviendo
tenemos un mecanismo automático que nos aisla de este pensamiento
pero es que he vivido tantas desapariciones
que aún me hacen llorar cuando recuerdo

que este domingo se me tiñe de pena
mientras espero que
tú
aparezcas ahora mismo por la puerta
y me abraces como haces siempre
consolándome
como cuando yo era aún una niña
y aún no sabías que existía
y yo
me refugiaba en el paso templado de mi padre







violeta, octubre 09

6 comentarios:

Unknown dijo...

"algunos tan jóvenes y tan sorprendidos por marcharse"... ¡Genial! Enhorabuena, Vio.

Adrià dijo...

Preciosa…
Es lo que tiene tener la mente activa, suele pensar.

Casi todo es inevitable, hasta ese abrazo.

Tesa Medina dijo...

Trata de conjurar los temores con más abrazos, compartiendo el tiempo en el que todavía están a tu lado, incorporando su esencia a tu esencia, con el consuelo que, mientras los recuerdes, no habrán desaparecido del todo.

El deterioro y la muerte es una consecuencia de la vida, por eso resulta perverso vivir como si estuvieras muerto y morir sin haber vivido, esperando que se produzca el milagro que te evite enfrentarte contigo mismo.

Salí de mis moreras, un poco disipadas y frívolas, "ultimamente" para adentrarme en el desconsuelo sereno de tus versos.

Un abrazo, Violeta

isabel dijo...

no sabes cómo te entiendo, de verdad. nos vemos poco pero cuando pase y mientras llega él puedes pensar que te abrazo.

mua!

Anónimo dijo...

que crack pa cuando otas cerves/tetulias/café? ErCelta

la ruvia dijo...

felicidades cariño!! estás super guapa, con tanto poema bonito...