
el infinito era enorme cuando no tenía límites
yo
sobreviví a un ataque de ansiedad pensando
que mi cama era la balsa en aquel océano de dudas
yo
estuve llorando piedras durante todas las fiestas de agosto
yo
estoy intentando sobrevivir a mi propia familia
a veces
no quiero decir nada en lo que escribo
otras veces me disfrazo de vagabundo para no tener casa
otras quiero ser parte de vuestro intestino para estar siempre con vosotros
creer que nos podemos reencarnar en un intento de felicidad de mentirijillas
ver Twin Peaks la noche de los viernes a escondidas
tengo buenos recuerdos pero ahora dudo de si soy yo quien los vivió
me deshabito de mis orígenes
tal vez me afecta más de lo que creo
me siento culpable
aunque fuera un abandono anunciado
aunque todos dejamos el nido algún pasado mañana
y me salvasteis de morir bajo las vías del metro
habría muerto de la misma enfermedad que ahora os contagiáis
los veranos están lejos de viajes interminables hacia la costa
no sé si lo afirmo con nostalgia
no sé si lo afirmo
siempre he tenido miedo de que se mal interpretase lo que escribo
o que se bien in terpretarse
me enseñaron que ser perfecta era lo que tocaba
a una niña de colegio de monjas
cuando reviso las metáforas
se dirigen todas hacia las reuniones de Nochebuena
podría haber acabado estudiando oposiciones
aunque mantengo lo de ser excesivamente estricta en los horarios
y hay árboles genealógicos
que me relacionan con poetas condenados en épocas de dictadura
estoy probando a comerme las mayúsculas
hasta de los nombres propios
tratar de romper las jerarquías por las que nacimos
aunque eso signifique mirar atrás y no saber dónde me encuentro
y bajarme al parque
sin tener por qué ser una escritora famosa
sin tener por qué ser una escritora
sin tener por qué ser una hija
o una vecina del tercero izquierda
sólo puedo
sólo sé
que se podría contar la historia desde vuestras segundas personas
yo
sólo
es que
no quiero ser una copia de mí misma
que ha cambiado de barrio
yo
ya pasé la etapa de matar al padre
yo
no me imagino más hermanos de los que heredar la ropa
yo
me deshubico cuando duermo en mi antiguo cuarto
.
pero os quiero
también cuando me acogéis a horas intempestivas
cuando me dais tuppers para la comida
.
el infinito era enorme cuando no tenía límites
violeta. junio,06
2 comentarios:
el primer (y último verso) son perversamente retorcidos. Parecen un teorema de Gödel
A esto lo llamo “corte del cordón umbilical” y es catártico, doloroso, liberador y necesario, aunque nos llevamos con nosotros las expectativas, las metáforas, las Navidades y los veranos. También las carencias y los excesos afectivos, los sueños, las pesadillas y los miedos.
Lo que éramos es ya parte de lo que somos y lo que seremos, lo único que cambia son las proporciones.
Cuando el infinito no tenía límites ni se nos ocurría que algún día miraríamos desde el otro lado del horizonte con ojo crítico, el corazón desbocado y la incertidumbre de cómo será eso de volar solos.
Un poema (me encanta) que es como una oración laica antes de emprender la aventura de hacernos responsables de lo que nos ocurra.
Un abrazo, Violeta
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