lunes, 3 de septiembre de 2007




Madre

sé que mi madre traga chinchetas cuando me dice "cuídate"
y que me pone las manos en los hombros para que no siga creciendo

aunque hace mucho que no cambia mi talla de zapato
y llevo midiendo uno setenta y seis desde que no me quedan cortas las camisetas
para ella crezco cada vez que escondemos entre las dos
mi primera cana
en mi flequillo
ya no soy rubia como cuando hace quince años

ya puedo decir
hace veinte años
aunque me empeñe en seguir pensando
que los catorce
aún pueden sorprenderme una mañana al levantarme

a mi madre le voy avisando medio en broma
de que no me voy a casar en una iglesia de techos altos
pero que si un día me da por inventarme una boda celebrada
por un poeta loco
y en un bosque de estrellas fugaces
me pondré su vestido blanco roto
que tiene guardado en el altillo del armario
aunque tengamos que meterlo con calzador
entre mi espalda y mi cuello

mi madre y yo somos bien distintas
aunque me emociona pensar que hemos pasado momentos tan iguales
y que hablamos de Marrakech con el mismo conocimiento
y hemos superado montañas rusas gigantes
y vértigos

teme el día en que me haga el tatuaje con el que amenazo
y siempre me descubre un nuevo pendiente
aunque lleve los mismos desde hace diez años
pero me agarra de la cintura y me dice
que tengo unas piernas para escalar horizontes

y además me abrazó tanto en aquellos momentos
y supo consolarme tan bien desde el silencio
que hasta las alegrías son más alegres
y con ella nunca me he sentido hija de nadie

hija pero también persona

soy persona
persona de su persona
pero yo misma
hija porque me reconozco en sus manos
y en que estoy aprendiendo a ser valiente

pero persona
persona gracias a su persona

mi madre sabe
que yo quiero en mitad de enormes batallas
y desquiero en tempestades gigantes

y en muchas ocasiones no coincidimos en conversaciones
pero sí en butacas de cine
y en compras
y en discusiones
y en alfileres con los que sujetarnos la risa

y en miradas desde esos ojos que ya observo distinto
que han estado ahí para reflejarme tantas veces
y años
en madrugadas de dejar encendida la luz del baño porque el miedo
en paseos en coche tarareando canciones inventadas
en una Venecia que descubrí a su lado

pasa el tiempo
y los roces son inevitables
pero hasta sirven para darme cuenta
de que yo quiero ser como ella cuando
invite a mi hija a comer sopa de arroz

ella quiere que me cuide la espalda
y que no siga adelgazando porque me lo nota en los brazos
y nunca acabará de entender mi mezcla de puntos y rallas
y mis zapatillas ya sin suela
y tampoco mi reticencia a vivir en un piso comprado
porque ahí andan los veintisiete
/hasta yo misma me lo recuerdo/

pero sonríe cuando le propongo
dejar todo e irnos
las dos juntas
a vender piedras pintadas en la playa

Violeta, septiembre 07

5 comentarios:

Marcus dijo...

precioso, lleno de sentimientos, vivencias que reconozco. imágenes muy emocionantes.

Me haces vibrar por dentro.

Anónimo dijo...

las madres
tienen el don de la exactitud
en los momentos precisos (buenos y malos), por eso son madres, si no serian otra cosa...


fabuloso,
dama.

silvi orión dijo...

de lo mejor ke te he leido ke recuerde

"sé que mi madre traga chinchetas cuando me dice "cuídate"
y que me pone las manos en los hombros para que no siga creciendo"

me encantaría oírtelo el miercowski

ké guay todo niña
ké subidón XX

Anónimo dijo...

Qué bonita eres!. ¡Es tan importante que la entiendas para poder entenderte!.

isabel dijo...

a mi los 14 me sorprenden cada dos por tres
a mi también me haces vibrar por dentro
a veces me da miedo leerte, porque me abres heridas
y olé tu madre, ea!